Calcula tu “huella ecológica”
Te has preguntado alguna vez que cantidad de terreno se necesita para mantener tu estilo de vida? Tras responder a estas simples preguntas, podrás comprobar tu huella ecológica y estimar el impacto que causa sobre nuestro planeta.
La huella ecológica es un indicador agregado definido como “el área de territorio ecológicamente productivo (cultivos, pastos, bosques o ecosistemas acuáticos) necesaria para producir los recursos utilizados y para asimilar los residuos producidos por una población dada con un modo de vida específico de forma indefinida”.
Su objetivo fundamental consiste en evaluar el impacto sobre el planeta de un determinado modo o forma de vida y, comparado con la biocapacidad del planeta. Consecuentemente es un indicador clave para la sostenibilidad.
Aunque la huella ecológica aspira a ser sobre todo un indicador cuantitativo y preciso, sus principales frutos los ha dado como marco conceptual que permite comparar sociedades completamente dispares y evaluar su impacto sobre el medio ambiente planetario.
En una vida básicamente agraria bien organizada y sin monocultivos extensivos, se estima que entre 1 y 2 ha. son aproximadamente el terreno necesario para atender a las necesidades de una familia de forma autosuficiente.
Por otra parte, el desarrollo industrial, físicamente basado en la disponibilidad de combustibles fósiles, que con las necesidades de un ciudadano francés medio se ha llegado a la conclusión que serían necesarios otros dos planetas como éste para que los 6.000 millones de seres humanos actuales pudieran vivir todos de esa manera.
Estas primeras conclusiones hacen necesario distinguir dos elementos fundamentales:
i) en el mundo industrial actual los impactos se producen a nivel planetario y
ii)la huella ecológica poco tiene que ver con el espacio físico ocupado por un grupo humano.
De esta manera la huella ecológica de la mayoría de los países desarrollados supera ampliamente su propia superficie, ya que extraen recursos y vierten residuos en lugares muy alejados del planeta.
El valor didáctico del concepto de huella ecológica reside en que hace evidentes dos realidades ligadas que quedan fuera del alcance de la intuición.
Primero, que el modo de vida característico de los países más ricos del planeta no puede extenderse al conjunto de sus habitantes.
Segundo, que una economía planetaria sostenible exige de esa misma minoría acomodada una reducción de sus consumos; y también de su nivel de vida, en la medida en que no pueda compensarse con un aumento equivalente en la eficiencia de los procesos productivos.


