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El impacto del Calentamiento Global sobre la agricultura

Los científicos alrededor del mundo ahora están de acuerdo en que los cambios climáticos que todos estamos experimentando mundialmente son reales y son el resultado de la actividad humana. El cambio climático es una amenaza para las personas en todo el mundo. Este número estudia el impacto que ya está teniendo sobre la agricultura y sugiere algunas respuestas prácticas.

Flickr - georigie sharp

Los indicios actuales de cambio climático mundial son el resultado de un aumento promedio en la temperatura mundial de tan solo 0.7° centígrados desde aproximadamente el año 1900 (Informe Stern 2006). Debido a este calentamiento, los glaciares y los casquetes de hielo polar están empezando a derretirse, lo que provoca el aumento del nivel del mar. Los aumentos de las temperaturas también dan como resultado cambios significativos en los patrones climáticos provocando mayor grado de pluviosidad y fuertes vientos. Estos cambios pueden aumentar la frecuencia de sequías, inundaciones y tormentas en distintas partes del mundo.

Los científicos son capaces de predecir los efectos del cambio climático futuro. Las perspectivas no son esperanzadoras. Para el 2100, la tierra podría estar entre 1.4°C y 5.8°C más caliente que en 1990. Esto dependerá de si los países toman o no acciones urgentes para disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero, especialmente en los países más ricos, los cuales son en la actualidad los que producen mas emisiones contaminantes para el medio ambiente.

El efecto invernadero

Distintos gases presentes en el aire a nuestro alrededor atrapan el calor del sol. Los mismos actúan como una sábana alrededor de la tierra. Éstos mantienen la temperatura de la tierra lo suficientemente caliente para posibilitar la vida humana. Estos gases en nuestra atmósfera se conocen como ‘gases de efecto invernadero’. Sin embargo, en los últimos 150 años, los humanos hemos estado quemando combustible para fábricas, vehículos y hogares a una velocidad que va en rápido aumento. Esto ha liberado cada vez más de los gases de efecto invernadero, especialmente el dióxido de carbono, lo que ha dado como resultado temperaturas en continuo aumento en la atmósfera de la tierra, que a su vez provocan ‘el calentamiento global’ y el cambio climático.

Los problemas como las sequías e inundaciones no son nuevos. Tampoco son siempre un resultado del cambio climático. También son el resultado de variaciones locales del clima y del modo en que las personas cuidan de su tierra. Sin embargo, no hay duda que el cambio climático es el responsable del aumento en la frecuencia de tales peligros. Ciertas partes del mundo tienden a sufrir efectos más graves que otras, especialmente las zonas semiáridas
o bajas. Las personas empobrecidas en los países en vías de desarrollo serán especialmente vulnerables. El cambio climático ya está poniendo vidas en riesgo y amenaza a millones de personas más en el futuro.
La humanidad nunca ha tenido que enfrentar tan enorme desafío.  El futuro de nuestro planeta esta en nuestras manos.

Adaptarse al cambio climático

Francisco Geraldo Neto vive con su familia en el pueblo de Caiçara, en el noreste de Brasil. La familia cultiva media hectárea de tierra y gana aproximadamente US$1,500 anuales por la venta de sus productos en los mercados locales. Diaconía  les ayuda a evitar el uso de intermediarios para que puedan conseguir mejores precios. Ellos cultivan una asombrosa gama de aproximadamente 50 distintas especies de árboles frutales, vegetales, cereal y plantas forrajeras en su granja, junto con plantas tradicionales, las cuales conservan.

No ha sido fácil lograrlo pues empezaron con tierras pobres que habían sido estropeadas por las prácticas de tala y quema y el cultivo único. Neto comenta: ‘Oigo hablar sobre el cambio climático en los periódicos, pero puedo sentir sus efectos en mí y en mis cosechas. El sol es más caliente, la temperatura más alta y el viento más seco. Oigo hablar sobre el efecto invernadero, la desertificación y “El Niño”. No los entiendo, pero los resultados son sequías en el Amazonas, inundaciones en algunas partes del noreste de Brasil y más torbellinos.

Neto recuerda que en los años 1980 había un arroyo que atravesaba su granja que fluía casi todo el año. En los años 1990 el nivel de agua bajó gradualmente. El resultado fue que tres meses después del final de la estación de lluvia el arroyo estaba seco. Para ayudar a resolver este problema la familia construyó una presa en 1999. ‘El agua de la presa se utiliza para riego y ganado. Ahora estamos regando mucho más que hace cinco años, porque hace más calor y es más seco durante la mitad del año. Antes regábamos una vez al día, ahora regamos dos veces, pero aún así las plantas se marchitan. Nos preocupa que se nos agote el agua en el futuro pues el clima ahora es tan variable.’

Fuentes: Tearfund
Fotografía: Flickr -  georigie sharp

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