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Los primates mexicanos enfrentan un futuro incierto

Existen diversas causas relacionadas a la disminución de las poblaciones silvestres de primates en Mexico: la destrucción de su hábitat y la comercialización ilegal de mascotas. La tala de bosques es su principal amenaza ya que los bosques tropicales en México están siendo deforestados a una tasa promedio de casi 559,000 hectáreas por año.

Flickr - Gato azul
Mono araña

La explotación forestal selectiva y la comercialización ilegal de mascotas están a menudo ligadas. Como la caoba es cada vez más escasa, los cortadores de madera buscan otras especies de madera muchas de las cuales, desafortunadamente, son también las principales fuentes de alimento de los primates. Además, las veredas y caminos que deja la tala, permiten que los cazadores furtivos tengan fácil acceso al hábitat de los primates.

El comercio ilegal representa una enorme amenaza para los primates mexicanos porque en general no es detectado por las autoridades. Se cree que los cazadores furtivos corretean y molestan a pequeños grupos de monos hasta que los animales se ven forzados a descender de los árboles. Entonces, matan a las hembras que van cargando a sus bebés y las crias que sobreviven se venden a la orilla del camino o a distribuidores ilegales de animales.

En México, el comercio de monos vivos es una actividad muy redituable para los distribuidores intermediarios y finales, debido a que un bebe de mono aullador o de mono araña puede ser eventualmente vendido por más de lo que se ganaría con un salario mínimo mensual. Además, los cazadores furtivos locales pueden consumir la carne de los animales adultos o utilizar el cadáver con otros fines, como por ejemplo carnada para pescar.

La cacería y la comercialización no sólo reduce el tamaño de las poblaciones silvestres, también modifica la estructura demográfica (estructura edad/sexo) de la población, lo cual es muy perjudicial para los primates, como los monos araña o los monos aulladores, debido a su baja tasa de fecundidad. Al atacar a las hembras –el elemento reproductivo más sensible- se ponen en peligro las poblaciones silvestres.

Datos de decomisos del gobierno revelan la alarmante magnitud del comercio ilegal en México. Por ejemplo, entre 1995 y 2000, un total de 398 monos araña nativos vivos y especimenes de monos aulladores (Ateles geoffroyi, Alouatta palliata y Alouatta pigra), fueron confiscados por la Procuraduría Federal  de Protección al Ambiente (PROFEPA).
Los datos de las confiscaciones representan una parte desconocida del comercio ilegal total, ya que se considera que la mayor parte del comercio ilegal no es detectada.

Aun cuando los primates mexicanos están protegidos por ley (NOM-ECOL- 059-2001), existen vacíos en el entendimiento científico y los programas de Gobierno que se enfocan la protección de primates. Además, existe una urgente necesidad de llevar a cabo una investigación formal para determinar el estado de las poblaciones actuales y el impacto del comercio ilegal, antes de que se puedan señalar medidas adicionales de protección. La reciente adición al Artículo 60 de la Ley General de la Vida Silvestre que prohíbe el uso comercial de primates, incluyendo la importación de especimenes exóticos, también ha generado preocupaciones.

Las consecuencias de esta decisión ciertamente ejercerán una mayor demanda de especies primates nativas en el mundo de las mascotas. El estado de conservación de los primates mexicanos tiene que ser revisado por CITES y por la UICN.Mientras tanto, los cazadores furtivos y los talamontes están infligiendo serios daños a las poblaciones silvestres.

Fuente: The Traffic Report
    Rosalía Pastor Nieto, Baknikté / Ecología y Hábitat AC.- México

Fotografía: Flickr - Gato azul

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