El Tequila y el medio ambiente


El Tequila, un regalo de México para el mundo, considerado por muchos como “un elixir que destila tradiciones” deberá redefinir su producción para favorecer el medio ambiente y la situación social de muchos productores pequeños. Diferentes investigaciones concluyen que la producción “masiva” de tequila a la región de Jalisco es en la actualidad un hecho social y ecológicamente insostenible.

Contra lo que algunas personas creen, el Agave no es un cactus. Es una planta que pertenece a la familia de las amarilidáceas de color verde azulado, cuya parte aprovechable para la elaboración del tequila es la piña o cabeza. Su periodo de maduración es de seis años, razón por la cual la oferta de Tequila es inestable. Esto, sumado a un gran salto en la demanda de la bebida desde la década de 1990, ha llevado a muchas empresas de bebidas alcohólicas a cultivar sus propios Agaves cerca de Jalisco.

“La producción masiva de Agave esta generando la degradación del medio ambiente y la eliminación de las prácticas tradicionales de cultivo, están marginando a los productores independientes y trabajadores. Es necesario regular las prácticas de producción para hacerlas sostenibles ", dijo Bowen del Departamento de Sociología y Antropología de UNCS. Bowen añadió que las normas que definen la producción del tequila, como la de podar los Agaves para controlar las plagas de insectos, también están siendo modificadas por el incremento del uso de pesticidas y otros químicos.

De acuerdo con las leyes establecidas, la bebida sólo puede ser producida en una zona que abarca el estado de Jalisco, y otros cuatro estados mexicanos considerados "áreas geográficas de origen". La mayoría de las destiladoras, desde que existen y hasta la fecha, vienen descargando las aguas residuales de vinazas, producto del destilado, sin someterlas al mínimo o total de tratamientos establecidos por la norma oficial mexicana (NOM-001-ECOL-1996).

Las descargas de las aguas residuales de vinazas producto del destilado, que son muy agresivas, se hacen a cielo abierto, sin darles conducción o tratamiento alguno, dejándolas correr por gravedad, contaminando el ambiente y dañando los suelos, ríos y arroyos por las que transcurren y a las tierras bajas en las que se depositan. Desde 1994 se han creado 133 empresas productoras de tequila y el número de marcas ha alcanzado la cifra récord de 774. 

Clara Bolonia para LaReserva.com

 

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