1852 - Ataque masivo de tiburones al navio británico Birkenhead



El 26 de febrero de 1852 a las 2 AM, el Birkenhead , que llevaba 490 soldados del ejercito británico con 25 de sus esposas y 31 niños , junto a una tripulación de 134 personas, choco con un arrecife a 1.6 Km. de Danger Point (Sudáfrica).  En los primeros minutos que siguieron a la colisión reino la confusión , la tripulación, los soldados y los pasajeros se amontonaron en cubierta tratando de escapar del agua que rápidamente se apoderaba de la nave. Nadie puede decir con certeza cuantos de los 455 personas que murieron fueron atacadas por tiburones.

El teniente coronel Alexander Seton (el oficial de mayor rango a bordo) llamo a sus oficiales y de una forma muy calmada les pidió que todas las ordenes que recibieran del capitán del barco (Robert Salmond) fueran inmediatamente obedecidas.

El capitán Salmond ordenó que las mujeres y los niños fueran evacuados en el primer bote salvavidas. Un segundo y ultimo bote con 30 hombres a bordo fue arrojado al mar mientras los restantes 600 hombres permanecían en el barco ya sin botes salvavidas.

Desde el mar llegaban gritos escalofriantes de aquellos hombres que habían caído y eran arrastrados hacia abajo por grupos de tiburones que rodeaban la embarcación.

Robert Salmond dijo a sus hombres “Sálvense quien pueda. Todo aquel que pueda nadar salte de barco y únase a los botes salvavidas. Esa es su única salvación” El teniente coronel Seton quedo sorprendido por la orden debido a que los botes salvavidas ya superaban la cantidad de personas permitas y no soportarían el peso de mas gente.

Seton levanto su mano y grito “ Van a hundir el bote de las mujeres y los niños, les imploro que no lo hagan, y les pido que todos permanezcan en su lugar” Algunos sobrevivientes comentaron después que solo tres de los hombres lo desobedecieron pero de los restantes 200 , que quedaban en la cubierta, ninguno se movió.

Momentos después que Seton hablara, el Birkenhead se partió. La proa se hundió lentamente en el agua mientras que la popa del barco se alzo. Un oficial superviviente escribió mas tarde “ Cada hombre hizo lo que se le ordeno y no hubo ni un llanto ni un murmuro entre ellos hasta que la embarcación se hundió completamente.

Los oficiales recibieron sus ordenes y las habían llevado a cabo incluso cuando sabían que iban a morir”. El Birkenhead se hundió 30 minutos después de haber chocado contra el arrecife.

En un tiempo muy corto muchos de los que sobrevivieron al hundimiento estaban muertos. En la superficie del agua, cubierta de sangre, flotaban los casi irreconocibles restos de aquellas personas que habían sido atacadas por tiburones.

El teniente Frank Girardot describió mas tarde en una carta a su padre “ Me mantuve en cubierta hasta que se hundió, la succión me hundió y bajo el agua un hombre agarro mi pierna pero me las arregle para patearlo y salir a la superficie en donde me aferré a algunos trozos de madera.

Todos las personas que cayeron al agua sin sus ropas fueron atacados por tiburones. Cientos de ellos nos rodeaban y pude ver como atacaban a hombres que estaban a pocos metros de mi pero al parecer yo no les atraía porque estaba vestido”.

Mas de 60 hombres pudieron nadar la milla que los separaba de la costa, aunque la mayoría de los hombres que estaban en el Birkenhead no sabían nadar, incluyendo a Alexander Seton que se ahogo.

El capitán Salmond murió aplastado una pieza del barco que cayo sobre su cabeza mientras nadaba. Es difícil determinar cuantas de las 455 victimas del Birkenhead fueron por causa de ataques de tiburón, pero no cabe duda que esa noche de febrero , el gran blanco cambio su menú habitual.

 

 

 

Autor