El agua, un bien de pocos



Una tercera parte de la humanidad vive en países donde el agua es escasa y 1.000 millones de personas carecen de acceso a un agua limpia. Hoy en día, la crisis del agua se presenta de diferente maneras: tener que caminar largas distancias cada día en busca de agua para beber – potable o no – con el único propósito de sobrevivir, o sufrir mal nutrición o enfermedades evitables causadas por sequías, inundaciones o un saneamiento inadecuado.

En muchas regiones, los ecosistemas acuáticos se están deteriorando rápidamente y las especies se están extinguiendo. Continuamente se vierten contaminantes al medio acuático,  de  manera  directa  o  indirecta,  que  son  producto  de  la  agricultura,  la industria,  incluyendo  desde  refinerías  de  petróleo  hasta  plantas  farmacéuticas,  y aguas residuales no tratadas procedentes de otros sectores, lo que tiene un impacto sobre la cantidad y la calidad del agua disponible.

La gobernabilidad desempeña una función primordial a la hora de crear las condiciones para promover un crecimiento medioambiental y económico saludable y sostenible. El  promedio  de  recursos  hídricos  a  largo  plazo  en  una  cuenca  se  utiliza  como indicador de la cantidad de agua disponible para las poblaciones de la cuenca. El uso de  la  cuenca  como  unidad  básica  permite  llevar  a  cabo  actividades  globales  de planificación  y  gestión  de  los  recursos  hídricos.  El  desarrollo  de  embalses  puede ayudar a los países a mejorar la gestión de los eventos extremos y desastres como las
inundaciones y las sequías.

El volumen global de agua subterránea almacenada bajo la superficie terrestre representa el 96 % del agua dulce no congelada del planeta. Las aguas subterráneas alimentan los manantiales y los cursos de agua, conservan los humedales, mantienen  la  estabilidad de  la superficie terrestre en zonas de terreno inestable y sirven como recurso  hídrico  global  y fundamental  para  satisfacer nuestras  necesidades  hídricas. Si  bien  los  beneficios  que  se derivan de la extracción del agua subterránea son importantes, la sobre-explotación puede provocar efectos  negativos,  como la reducción del rendimiento del flujo de los manantiales,  la sequía  de  los  ríos  y  el empeoramiento  de  la  calidad del  agua. 

Gobernabilidad

La actual crisis del agua es en gran medida un problema de gobernabilidad. La respuesta de los países a la escasez de agua y a los desastres relacionados con este recurso, a la distribución de los recursos hídricos transfronterizos, a la gestión de los recursos hídricos nacionales y el desarrollo de capacidades y de conocimiento, deben ser responsabilidades compartidas entre los gobiernos y la sociedad civil. La gestión efectiva y equitativa de los recursos hídricos se ve impedida por varios factores, como la fragmentación del sector, la corrupción, la falta de ayudas e inversiones destinadas al sector del agua, instituciones inadecuadas y la falta de participación de las partes interesadas. Un enfoque integrado de la gestión de los recursos hídricos es la mejor forma de superar estos obstáculos.

Valorar el agua

El agua posee unos valores sociales, culturales, medioambientales y económicos cuya consideración resulta imprescindible a la hora de evaluar diferentes políticas e iniciativas para poder alcanzar los objetivos de Gestión Integrada de los Recursos Hídricos (GIRH), que incluyen la equidad social, la sostenibilidad ambiental y la eficiencia económica. Desafortunadamente, esta realidad no es la más común en los países en vía de desarrollo, donde la población desfavorecida suele pagar un precio mucho más elevado que la población adinerada  por  la  prestación  de  los mismos  servicios  de  abastecimiento de  agua . El  concepto  de  agua  virtual reconoce el valor del agua contenida, directa  o  indirectamente,  en  los productos  y  servicios.  Este  concepto está  influyendo  en  las  políticas productivas y comerciales, sobre todo en  las  zonas  con  tensión  hídrica,  en un  intento  por  lograr  un  uso  más económico  y  eficaz  del  escaso abastecimiento de agua.

Fuente: Unesco


 

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