Arqueología subacuática



La arqueología subacuática es un área de la arqueología que se dedica al estudio de los yacimientos, los objetos, los restos humanos o paisajes que se encuentran bajo el agua. Debe encuadrarse en el ámbito de la arqueología marina las relaciones entre los seres humanos y los ríos, lagos y océanos, y es complementaria de la arqueología náutica, que estudia la construcción y el uso de embarcaciones.

La actividad arqueológica bajo el agua ha recibido diversos nombres a lo largo del tiempo: hidroarqueología, acqueologia, arqueología submarina y arqueología subacuática.

La prospección, la excavación y la preservación de los yacimientos son fases importantes del proceso de investigación arqueológica subacuática. En la arqueología subacuática se aplican diversas ciencias: el estudio de la historia y los escritos relacionados con acontecimientos históricos, física y química, las ciencias de la información, la antropología cultural, la dendrocronología (que sirve para datar la madera), la arqueobotánica y la arqueozoología, que sirven para comprender la materia vegetal y animal (por ejemplo, para la identificación de muestras de polen, semillas o esqueletos de animales).



También se emplean conocimientos de geología, que proporciona información sobre los movimientos del suelo que han transformado un yacimiento o bien sobre los cambios en el nivel del mar y la erosión o la deposición del material sedimentario.

Los yacimientos arqueológicos son muy frágiles y sensibles a las intrusiones. Incluso las intervenciones que abren los yacimientos con fines de investigación provocan daños en la información arqueológica que contienen, puesto que los alteran. Por lo tanto, es importante registrar con precisión toda la información que contiene el yacimiento. Es por ello que en las actividades dirigidas al patrimonio cultural subacuático, sólo pueden intervenir personas cualificadas que cuenten con la adecuada formación.



Hoy en día las ruinas subacuáticas están cada vez más amenazadas. Aunque para realizar excavaciones bajo el agua resulta imprescindible contar con equipamiento profesional y unos conocimientos avanzados, este patrimonio ha pasado a estar al alcance de los cazadores de tesoros. Así pues, los objetos recuperados corren el riesgo de dispersarse, pero también de deteriorarse por falta de conservación. Un gran número de yacimientos arqueológicos subacuáticos ha sido objeto de expolio.

La explotación y la venta de los objetos que se encuentran en ellos recuerdan lo que sucedió hace siglos en numerosos yacimientos arqueológicos situados en tierra firme. En los últimos 30 años, más de 160 grandes navíos han sido explotados a gran escala con fines comerciales. A raíz de esta explotación se han recuperado y vendido hasta 500.000 objetos por pecio y se ha destruido por completo el casco de los navíos en cuestión. Sin embargo, aún ha sido mayor la cantidad de robos y saqueos, así como los daños, cada vez más frecuentes, que los buceadores irresponsables provocan tanto en los pecios como en los yacimientos. Según las investigaciones, son muy pocos los pecios situados a una profundidad alcanzable en el Mediterráneo que aún sigan intactos.



Entre los navíos famosos cuyos pecios han sido dañados o destruidos para su explotación comercial figuran el Geldermalsen, el Nuestra Señora de Atocha, el Tek Sing y el Titanic.

Boris V. para LaReserva.com

 

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