Te estamos controlando



La inteligencia artificial no es un robot como muchos pueden imaginar, sino pequeños programas informáticos que están detrás de las redes sociales o los buscadores como Google. Estos se autoreplican, evolucionan por sí mismo y no están controlados por ningún humano. Un claro ejemplo es lo que sucede con las aplicaciones que instalamos en nuestros teléfonos.

Las app se replican en millones de dispositivos sin ninguna intervención humana y para que funcionen correctamente hay que dar acceso a, por ejemplo, nuestra galería de fotos, nuestra cámara o nuestro micrófono. Una vez que dejamos esas “puertas abiertas” suponemos que solo las utilizarán cuando sea nuestro deseo, grave error.

Las aplicaciones utilizan nuestra información para decirnos “que comprar”, “que leer” o “con quien” nos relacionamos. Ellas saben todo sobre nosotros, conocen nuestros gustos, y sin darnos cuenta “controlan” todo lo que hacemos, decimos y a dónde vamos. Programas con algoritmos de inteligencia artificial canalizan millones de datos, en milisegundos y toman decisiones para que “leamos” algo, para “ofrecernos” algo obviamente sin ningun humano de por medio.

La gente no quiere buscar las respuestas en Google, la gente quiere que Google le diga lo que tiene que hacer. Las grandes empresas de manejo de datos llegaron a la conclusión que el comportamiento de los usuarios en la red es un producto. No tratan de que tus búsquedas sean más beneficiosas para ti, sino tratan de cambiar tu comportamiento para su beneficio.

Para evitar el control, la única alternativa es la desconexión.


 

 


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