Tanatología comparada: Los animales y su reacción frente a la muerte de un congénere

Se ha documentado que muchos animales, no humanos, muestran especial interés por la muerte de un congénere. Unos pocos taxones, socialmente complejos y cognitivamente avanzados (primates, cetáceos y proboscídeos) se destacan por el rango y la duración de los comportamientos que muestran frente a la muerte.

Se ha documentado que muchos animales, no humanos, muestran especial interés por la muerte de un congénere. Unos pocos taxones, socialmente complejos y cognitivamente avanzados (primates, cetáceos y proboscídeos) se destacan por el rango y la duración de los comportamientos que muestran frente a la muerte.

En biología se entiende como tanatología comparada al estudio de los comportamientos animales ante la muerte. Aunque se ha centrado en los primates, otras especies han mostrado también rituales que ejecutan cuando un congénere fallece.

Los cuervos parecen rendir homenaje a sus muertos, emitiendo un sonido muy particular que atrae a otros ejemplares, los cuales se acerquen para colocar ofrendas (ramitas) al lado o encima del cuerpo (Marzluff, 2005).

También se han observado a simios bonobos actuando de una forma similar a la humana frente a la muerte de otro ejemplar, arrojando piedras al cuerpo fallecido o golpeando su propio pecho y el del difunto (Kluger, 2013).

Kugler en 2013 también observó crías de babuinos llorando y meciéndose sobre el cadáver de su madre muerta y existe una extensa investigación sobre la ceremonia, el ritual y la aparente reverencia con la que los elefantes lloran a sus muertos.

Un reciente estudio realizado por investigadores del Instituto Smithsoniano de los Estados Unidos, determinó que cuando un ejemplar adulto de elefante muere, el resto no se separa de él hasta que su cadáver empieza a pudrirse. Cuando muere una cría, la madre permanece junto a ella muchos días, intentando “revivirla” con la trompa o los colmillos, esta conducta también fue observada en delfines.

El mismo estudio, que analizó el comportamiento de los elefantes de la Reserva Nacional de Samburu en el norte de Kenia, indicó que esta raza de animales posee mucho contacto físico con los muertos y que por momentos parecen “investigar” el cadáver, como tratando de encontrar una explicación a la muerte. Estos encuentros se producen incluso cuando solo quedan los huesos blanqueados por el sol. Claramente los elefantes muestran un amplio interés por sus muertos, independientemente de su parentesco.

En 2016 se observó, en el mar Mediterráneo, un delfín listado (Stenella coeruleoalba) dando empujones y nadando alrededor del cadáver de su compañera muerta durante más de una hora.

Se han visto a algunas madres de delfín cargando a sus bebés muertos en la boca o en la espalda durante una semana o más, incluso cuando el cuerpo se descompone, tal como ocurrió en Bay of Islands, en Nueva Zelanda. https://www.doc.govt.nz/news/media-releases/2019/deceased-dolphin-calf-i...

 

El 23 de septiembre de 2008, Dorothy, una chimpancé hembra de unos 40 años, murió de insuficiencia cardíaca congestiva. Dorothy había pasado ocho años en el Centro de Rescate de Chimpancés Sanaga-Yong de Camerún , que alberga y rehabilita chimpancés víctimas de la pérdida de hábitat y el comercio ilegal de carne de animales silvestres africanos.

Después de que un cazador matara a su madre, Dorothy fue vendida como “mascota” a un parque de diversiones en Camerún. Durante los siguientes 25 años, estuvo atada al suelo con una cadena alrededor de su cuello, se burló de ella y le enseñó a beber cerveza y fumar cigarrillos por deporte. En mayo de 2000, Dorothy, obesa por la mala alimentación y la falta de ejercicio, fue rescatada y reubicada junto con otros diez primates. A medida que su salud mejoró, afloró su profunda bondad. Fue madre adoptiva de un chimpancé huérfano llamado Bouboule y entabló amistad con muchos otros, incluido Jacky, el macho alfa del grupo, y Nama, otra refugiada del parque de diversiones.

En esta fotografía se puede observar como la comunidad de chimpancés se agruparon tras una verja de metal y contemplaron emocionados cómo los cuidadores del centro se llevaban el cuerpo sin vida de Dorothy.

La comunidad científica cree y tiene evidencias que muchos animales experimentan una emoción de profunda tristeza frente a la muerte, como los monos, los delfines, los cuervos y los elefantes. Lo que todavía queda por saber es si otros animales sienten este fuerte sentimiento de pena.

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