Atlantropa: La bizarra idea de “drenar” el Mediterráneo



En 1928 el arquitecto alemán Herman Sörgel tuvo una singular idea: construir una inmensa represa en el estrecho de Gibraltar, lo que habría permitido cerrar el mar Mediterráneo aislándolo del océano Atlántico. Sörgel dedico toda su vida (hasta su muerte en 1952) a impulsar su ambicioso proyecto llamado Atlantropa, que por suerte para el planeta no se llevó a cabo.

A simple vista el proyecto de Herman parecía posible. El mar Mediterráneo se evapora naturalmente y es mayor la cantidad de agua que fluye desde el océano Atlántico, que la que fluye hacia el océano Atlántico. Por esta razón si existiese una represa en el estrecho de Gibraltar el mar Mediterráneo, en teoría, se secaría lentamente. Sörgel dijo que, luego de que el nivel del mar cayera unos 100 o 200 metros, una quinta parte del área marítima del Mediterráneo se convertiría en tierra uniendo a Europa y áfrica en un solo continente.

Con este sustancial cambio en la geografía de la región se crearían grandes cantidades de tierra nueva para asentamientos y cultivos. Además se podría utilizar la represa como una enorme planta hidroeléctrica, dejando pasar solo la cantidad de agua necesaria para satisfacer las necesidades de este nuevo continente. Herman público su plan en los años siguientes de la Primera Guerra Mundial, y el proyecto se llamó Atlantropa. Esta considerado como uno de los proyectos más ambiciosos que se hayan anunciado jamás.

Para llevarlo a cabo se habría requerido un esfuerzo en la misma escala que el programa Apollo de la Nasa. Y ciertamente este megaproyecto captó la atención de la prensa y el público en general, pero existían algunos problemas para materializarlo. El primero era que no existía en el mundo la cantidad suficiente de concreto para construir una presa tan grande, sin considerar todas las demás represas secundarias y terraplenes necesarios para lograr que el programa funcione. Herman quería construir la represa no en la parte más angosta del Mediterraneo en Gibraltar, sino 30 km del estrecho.

Esto demandaría aún más concreto. La represa tendría que medir cerca de 300 metros de alto y sus cimientos cerca de 2.5 km de ancho. Aunque este megaproyecto era posible desde el punto de vista práctico, era inviable desde el punto de vista político dado que todos los países que anteriormente tenían salida al mar desde el Mediterráneo quedarían por llamarlos de alguna forma “tierra adentro”, quizás a cientos de kilómetros del mar. Este proyecto fue popular y se impulsó con fuerza en su Alemania natal, pero no mucho fuera de ella. Atlantropa no se trataba de una unión entre Europa y África, era más bien un intento de “asimilación”.

Pero asumamos que, de alguna forma, con el pasar de las décadas, el proyecto Atlantropa se hubiese construido, este se hubiese topado con otros problemas. El principal radicaba en que la tierra “creada” hubiera sido como una salina artificial, completamente inútil para cultivos. Y aunque Sörgel no hubiese podido saberlo en su momento, algunos meteorólogos reconocen que su materialización podría haber desviado la corriente del Golfo, haciendo que las temperaturas cayeran abruptamente con casi toda Europa y liquidara la agricultura de la región.

Herman murió en 1952 y con él la esperanza de llevar a cabo este proyecto, después de haber pasado toda su vida promoviéndolo. Pero su idea siguió viva en la ciencia ficción, como por ejemplo en “El hombre en el castillo”, del gran Philip K. Dick (1962) en donde el mar Mediterráneo se vacía y es reemplazado por inmensas zonas fértiles. O también en Ilium (2004) y Olympos (2006) de Dan Simmons, en donde también el mar Mediterráneo también ha sido vaciado y sustituido por tierras de cultivo.

 

Boris V. Castañeda para LaReserva.com

Fotografias: Wikicommons.

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