Bikini, el paradisíaco atolón más radiactivo del mundo



Cuando pensamos en una isla deshabitada del pacifico imaginamos un paraíso de aguas cristalinas con palmeras inclinadas (como descansando) y el atolón Bikini cumple con todas esas condiciones, con la salvedad de que ahí explotó una bomba 1000 veces más potente que la de Hiroshima (operación Castle). Bikini es parte de las Islas Marshall, un total de 1152 pequeñas islas ubicadas entre australia y hawai que entre todas no superan los 200 Km2 de superficie.

Después de la segunda guerra mundial, Estados Unidos ocupó las Islas Marshall, que anteriormente estaban ocupadas por los japoneses. Pero los norteamericanos no utilizaron estas paradisíacas islas para hacer turismo, entre 1946 y 1958 realizó 67 pruebas nucleares que condenaron el futuro de estas islas. Hoy sesenta años después, las islas son inhabitables debido a la radioactividad.

Estas nefastas pruebas que realizó Estados Unidos motivaron a firmar en 1963 el tratado mundial de prohibición “casi total” de pruebas con armas nucleares.

La operación Castle fueron unas pruebas nucleares militares de alta energía (alta potencia o alto rendimiento) realizada por la Fuerza de Tarea Conjunta 7 (JTF-7) de Estados Unidos en el atolón Bikini en 1954. El objetivo de la operación era poner a prueba los diseños de un arma termonuclear arrojable desde una aeronave.

La operación Castle fue considerada un éxito por los funcionarios del gobierno de los Estados Unidos, pero al mismo tiempo fue un desastre para la naturaleza, una bomba a la vida, al medio ambiente, a toda la humanidad dado que la partículas radioactivas llegaron a América, Europa y Asia.

Durante el año 2019 se publicaron algunos estudios en la revista Proceedins of the National Academy of Sciences que demostraron que en la actualidad los niveles de plutonio 239 y 240 son altísimos, están entre 10 y 1000 veces (de acuerdo donde se haga la medición) más altos que Fukoshima y 10 veces más alto que Chenobyl .

Estas mediciones sitúan a Bikini como el lugar más contaminado del planeta. Como consecuencia este paraíso natural hoy está completamente deshabitado.

Si bien algunos lugares fueron “limpiados” por el militares de Estados Unidos a fines de los años 70, el problema de la radiación no está resuelto, ni mucho menos. Los soldados aprovecharon un gran cráter hecho por una explosion y “enterraron” material radioactivo para luego rellenarlo con concreto. El contenedor tiene un diámetro de 45 cm de espesor y se cumplieron recientemente 40 años desde su instalación, por tal motivo se fue degradando con el tiempo.

Como siempre sucede en estos casos, se aprobó una solución temporaria pero no una definitiva y dentro de poco tiempo alguien deberá resolver este gran problema.

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