Ecologia y Ecosistemas



La ecología es el estudio científico de las interacciones de los organismos entre si, y con otros organismos, dentro de un entorno físico o químico. Es la rama de la Biología que estudia los seres vivos, su medio y las relaciones que establecen entre ellos.

Entender la ecología es esencial para la supervivencia de la raza humana. La cantidad de personas en el mundo se incrementa rápidamente, cada día necesitamos más recursos naturales para vivir, y generalmente no tenemos la habilidad de respetar estos recursos a largo plazo.

El término ecología se empleó por vez primera a mediados del siglo XIX por el naturalista Henry David Thoreau en una carta que le escribió a su primo George Thatcher, pero muchos de los conceptos de ecología son anteriores al término en un siglo o más.

Un ecólogo puede estudiar el comportamiento de los individuos. Algunas conductas estudiadas serían, por ejemplo, las técnicas de recolección de alimentos por los individuos, las adaptaciones de supervivencia ante la depredación, y el cortejo. Esta área es llamada, frecuentemente, “Ecología del comportamiento”.

Existe también la llamada "ecología de poblaciones" que se ocupa del estudio de los procesos que afectan la distribución y abundancia de las poblaciones animales y vegetales. El primer paso consiste en describir la población para lo cual se miden las tasas de nacimiento, mortalidad y de emigración e inmigración. Las fluctuaciones en el número de individuos de una especie en particular, las proporciones en la población de las diversas especies, y las relaciones depredador-presa son factores que influyen sobre la población.

Ecosistemas

Los ecólogos emplean el término ecosistema para indicar una unidad natural de partes vivientes o inertes, con interacciones mutuas para producir un sistema estable en el cual el intercambio de sustancias entre las plantas vivas e inertes es de tipo circular. Los ecosistemas son sistemas complejos como el bosque, el río o el lago, formados por una trama de elementos físicos (el biotopo) y biológicos (la biocenosis o comunidad de organismos).

Un ejemplo clásico de un ecosistema bastante compacto para ser investigado en detalle cuantitativo es una laguna o un estanque. La parte no viviente del lago (elementos abióticos) comprende el agua, el oxígeno disuelto, el bióxido de carbono, las sales inorgánicas como fosfatos y cloruros de sodio, potasio y calcio, y muchos compuestos orgánicos.

Los organismos vivos (elementos bióticos) pueden subdividirse en productores, consumidores y desintegradores según su papel contribuyendo a conservar en función al ecosistema como un todo estable de interacción mutua.

En primer lugar, existen organismos productores; como las plantas verdes que pueden fabricar compuestos orgánicos a partir de sustancias inorgánicas sencillas por fotosíntesis. En un lago, hay dos tipos de productores: las plantas mayores que crecen sobre la orilla o flotan en aguas poco profundas, y las plantas flotantes microscópicas, en su mayor parte  algas, que se distribuyen por todo el líquido, hasta la profundidad máxima alcanzada por la luz. Estas plantas pequeñas, que se designan colectivamente con el nombre de fitoplancton, no suelen ser visibles, salvo si las hay en gran cantidad, en cuyo caso comunican al agua tinte verdoso. Suelen ser bastante más importantes como productoras de alimentos para el lago que las plantas visibles.

Fuentes:
Biologia, Helena Curtis y otros 2001
Ecology, Eugene Podum 1972
Ecología y Medio Ambiente, TYLER, M. 1994.

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