El juicio al mono



En 1925, el maestro John T. Scopes, de 24 años de edad, fue acusado antes los tribunales de Tennessee (Estados Unidos), por violar una ley que prohibía enseñar ideas que "desconocieran la creación divina". El audaz maestro tuvo la loca idea de enseñar a sus alumnos algunos conceptos de la "teoría de la evolución" de Darwin. Creacionistas contra Evolucionistas, la fé frente a la ciencia. Este jucio fue conocido popularmente como "El juicio al mono".

 

El juicio contra Scopes fue encabezado por el fundador del llamado fundamentalismo religioso, William Jennings Bryan. El gran jurado declaró culpable a Scopes, a pesar de la pobre evidencia en su contra y la abundancia de dudas sobre si el acusado en efecto había enseñado la teoría de la evolución alguna vez en su clase.

Scopes fue acusado de haber enseñado sobre la famosa teoría de Darwin a una clase de la escuela secundaria, el 7 de mayo de 1925, violando la ley Butler Act. Su fianza de 100 dólares fue pagada por Paul Patterson, propietario del periódico de Baltimore, "Baltimore Sun".

  John T. Scopes

 

En las décadas posteriores al juicio, la mayoría de los estados de Estados Unidos, prohibieron enseñar las teorías de Darwin en sus escuelas. La casi inquisitoria medida de no enseñar las teorías de Darwin llego a su fin en 1980, cuando un fallo de la corte suprema dictaminó que la enseñanza del creacionismo (conjunto de creencias, inspiradas en doctrinas religiosas, según las cuales la Tierra y cada ser vivo que existe actualmente proviene de un acto de creación por uno o varios seres divinos) en las escuelas era una "intrusión de la religión en la educación publica".

En los tiempos actuales en donde al ciencia es aceptada ampliamente por la sociedad, algunos fundamentalistas religiosos, dejaron a un lado sus ideas originales manifestando que “pensar que Dios es el creador de todo es una metáfora”. De esta forma surge el llamado "ciencia creacionista", la cual pretende competir con la biología evolutiva. Es una pelea desigual, debido a que la biología evolutiva tiene como respaldo muchos años de investigación y al creacionismo solo lo respalda la Fé.

Aunque Darwin fue estudiante de teología, un día comentó “La incredulidad fue poco a poco apoderándose de mi, hasta ser total”. Con respecto a la creación divina aseguró que: “No podemos seguir pensando que la charnela de una concha bivalva es el resultado de la creación de un ser inteligente, igual que la bisagra de una puerta es resultado de la mano del hombre. La variabilidad de los seres vivos, y la acción de la selección natural, parecen no tener otro diseño que la dirección hacia donde sopla el viento”.

Roberto Nigros, Biologo para LaReserva.com