Hawking tenía razón: Los agujeros negros no son totalmente negros



Hace más de 40 años (en 1974, para ser preciso) el cerebro más prodigio del planeta Stephen Hawking proyectó que, debido a efectos cuánticos, los agujeros negros eran totalmente negros, sino que emitían un tipo de radiación, ahora llamada “radiación de Hawking”. Como en otras oportunidades el gran matemático tiene razón y se adelantó al futuro con sus apreciaciones, al igual que los grandes pensadores como Leonardo, Julio Verne o Arthur Clarke por citar solo a algunos.

La radiación se produce en una frontera del espacio-tiempo, conocida como “horizonte de sucesos”, y es tan diminuta que hasta ahora no ha podido ser observada en un agujero negro astrofísico real.
Pero existe un “agujero negro análogo” que ofrece la posibilidad de observar en un laboratorio la radiación de Hawking: los agujeros negros acústicos o sónicos, donde los fonones (cuasipartículas vibratorias que tienen lugar en redes cristalinas como la red atómica de un sólido) quedan atrapados en un fluido que se mueve más rápido que el sonido.

Los agujeros negros acústicos se crean en los llamados condensados de Bose-Einstein. Esta es la herramienta que ha utilizado el investigador Jeff Steinhauer, el Instituto Tecnológico de Israel (Technion), para aportar una nueva evidencia experimental de que los agujeros negros emiten la radiación de Hawking. El estudio, publicado en la revista “Nature Physics”, emplea este modelo acústico, donde el sonido, en lugar de la luz, es el que no puede escapar del agujero.

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