Japón y la matanza de ballenas



Japón continúa con la matanza de ballenas "con fines científicos", no obstante, la carne y los subproductos de estos cetáceos son comercializados en el mercado japonés, luego de extraerles las vísceras. En 1997 mataron 440 ejemplares y en 1998, 438 cetáceos.

Pese al pedido realizado por Estados Unidos y Gran Bretaña, Japón comenzó con su caza de ballenas en el pacifico norte. Argentina, Australia y Nueva Zelanda también mostraron su repudio a esta actividad. "La única manera de que Japón detenga su programa de caza ilegal es mediante una fuerte presión diplomática de los países, especialmente aquellos como la Argentina, directamente afectados por este atentado al ambiente", sentenció Milko

Schvartzman, coordinador de la campaña Greenpeace de Argentina, a bordo del MV Arctic Sunrise En 1994, Argentina apoyó la creación de una zona de exclusión denominada Santuario Ballenero Austral, por 23 votos en favor y el voto en contra (obviamente de Japón) , y todos los años renueva en la Comisión Ballenera la resolución que pide que naciones como Japón detengan su caza ilegal.

La caza de ballenas es violatoria de los artículos 65 y 120 de la Convención para las Naciones Unidas para la Ley del Mar (Unclos), que establece que los Estados deben trabajar en pro de la conservación, manejo y estudio de los cetáceos a través de los organismos internacionales correspondientes.

Boris V. para LaReserva.com

Fotografía: Una ballena y su cria es captura por el barco factoría de bandera japonesa Nisshin Maru.

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