Las misteriosas piedras rodantes de Racetrack Playa



Son rocas que se mueven lentamente por la superficie de la playa de un lago seco, dejando un rastro tras de sí, sin intervención alguna de humanos o animales. No parece que el viento, aunque muy intenso en la región, sea por sí solo el responsable, ya que hay rocas de más de 300 kg que necesitarían vientos de casi 300 km/h para moverse.

 

 
 

Racetrack Playa es un lago seco estacional situado en el norte de las Montañas Panamint, dentro del Parque nacional del Valle de la Muerte (California, U.S.A.). Es conocido por sus "piedras viajeras" o "piedras rodantes" (sailing stones), un extraño fenómeno geológico.

 

 

La playa está seca durante casi todo el año y no posee vegetación. Durante la estación lluviosa bimodal (verano e invierno) caen precipitaciones intensas (sobre todo en invierno) y el agua desciende a la playa desde las montañas que la rodean, formando un lago poco profundo que se evapora rápidamente y deja un lecho de barro. Luego se seca y se resquebraja formando un mosaico poligonal

Las rocas que poseen superficies irregulares dejan surcos estriados y las que muestran superficies más suaves simplemente se deslizan. En ocasiones una roca se da la vuelta, exponiendo al suelo una parte diferente de sí misma y modificando así el tamaño y el aspecto del rastro que deja.

El movimiento de las rocas nunca ha sido visto, menos aún filmado.

 

 

El por qué del desplazamiento de las rocas aún no está del todo claro. Sin embargo, en 1955 George M. Stanley desarrolló una teoría actualmente considerada como la explicación más plausible. El movimiento se debería a una acción conjunta del viento, el hielo y el barro: cuando la fina capa de agua que cubre el lago tras una tormenta se congela, las piedras quedan atrapadas en el hielo.

Las placas de hielo, que empiezan a fundirse, flotan sobre una película acuosa que lubrica el contacto con el barro, haciendo que todo el conjunto (incluídas las piedras) sea desplazado por el fuerte viento. Estos movimientos se habrían repetido año tras año hasta depositar las rocas a decenas o cientos de metros de su situación original.

La brevedad de cada uno de estos desplazamientos haría el proceso casi imperceptible, permitiendo entender por qué nunca nadie ha visto moverse a las rocas.
 

 

A mediados de los noventa se realizó un seguimiento GPS de varias rocas, demostrando que, en efecto, se movían ligeramente tras ciertas tormentas. Esto parece corroborar la tesis de la acción conjunta de viento y hielo.

Esta curiosidad geológica no es exclusiva de Racetrack Playa, aunque es el lugar más conocido en el que se produce.

 

Fuente
Living Stones of Death Valley
Wikipedia

Fotografías
Flickr PirateScott 
Flickr Travoc
Flickr Yathin

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