Los niños abandonados en Moldavia



La fotógrafa Andrea Difenbah quedó sorprendida cuando preguntó a los niños de primer grado de la aldea de Cirpesti en Moldavia ¿Cuáles eran los estudiantes que sus padres habían emigrado a Italia? Dos tercios de los niños levantaron la mano. Esto sucedía a comienzos del 2010, en la actualidad la situación cambió muy poco.

Moldavia es un país pobre. Alrededor de un cuarto de su población de 4,3 millones están registrados en Italia y otros países de Europa Occidental. Los emigrados ayudan económicamente a sus seres queridos mediante el envío de una parte del dinero ganado en el extranjero. Los niños abandonados generalmente viven con sus abuelos.



No es fácil emigrar. A menudo, los moldavos llegan a Italia con documentos falsos, luego reciben algún préstamo y entonces tienen que permanecer en el extranjero hasta que paguen la totalidad de la deuda y sus intereses. Los padres emigrados envían el dinero y comida en Moldavia, tratando de compensar su ausencia.

Sin embargo, los niños pierden su sentido de la familia, su nacionalidad y la vida ordinaria. Andrea Difenbah se reunió una vez con tres hermanas, abandonadas a su suerte. Tuvieron que valerse por sí mismas. La mayor tenía 12 años y adoptó el rol de madre de sus dos hermanas. Esta es una historia muy normal entre los niños de Moldavia.



"El país está desapareciendo", dijo el fotógrafo "Pero lo peor es que las familias también desaparecerán".

Hasta aqui la nota origianal escrita por Paco Casal el 07/02/2012 con la siguiente nota aclaratoria

"La fotógrafa Andrea Difenbah realizó un proyecto fotográfico notable en Ucrania, que posee la mayor cantidad de enfermos de SIDA de Europa. 400.000 personas viven con VIH según las ONGs, aunque las cifras oficiales sólo reconocen 80.000 enfermos. Los retratos íntimos de Andrea reflejan de forma conmovedora la situación que vive el país".


Situación actual de Moldavia (2017)



"Al menos una persona de cada casa trabaja en el extranjero". Esta frase se repite incansablemente en las conversaciones en Moldavia pero, con la crisis económica de Rusia y Europa, la emigración ya no es lo que era hace 10 años.

"Rusia se ha acabado para mí, ya no hay trabajo allá", afirma Pacha, un joven que vive en Porumbrei, que volvió a su país hace seis meses, tras haber trabajado en Rusia durante varios años, en el sector de la construcción. "Hacia el final, ni siquiera nos pagaban", cuenta, dolido.



Alrededor del 41% de la población de esta ex-república soviética vive con 5 dólares diarios, según el Banco Mundial, mientras que el salario medio bruto es de 220 euros al mes. "Unos 800.000 moldavos (de una población total de 3,5 millones) viven en el extranjero. Entre 300.000 y 500.000, en Rusia, y cerca de 200.000, en Italia", indicó a la AFP la directora de la oficina encargada de las relaciones con la diáspora, Olga Coptu.

Este fenómeno afecta también a los jóvenes graduados "en busca de un futuro mejor para sus hijos", agrega. "Uno de cada 100 moldavos abandona el país cada año. Se trata de la tasa de emigración más alta de la región", subraya por su parte la ministra de Trabajo, Stela Grigoras, en una entrevista con la AFP.


 

Fotografias: Andrea Difenbah

Actualizacion y re-edicion: Paco Casal 


 

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