La otra frontera



Para muchos migrantes centroamericanos que se dirigen al norte, la frontera de Estados Unidos no es su principal problema. Es en el sur de México donde comienzan los peligros.

 

 Flickr - donzapatö

 

La frontera sur de México, vista desde una perspectiva político-administrativa, está constituida por los estados de Chiapas, Tabasco, Campeche y Quintana Roo, que colindan a lo largo de 962 kilómetros con los países de Guatemala y Belice.

Debido a la pródiga flora natural y a la ausencia de caminos, veredas y asentamientos humanos, hay extensas áreas donde la travesía es imposible, difícil o poco práctica, como son los territorios, por ejemplo, de la parte oriental del estado de Chiapas (a la altura de la Reserva de la Selva Lacandona) y de una amplia extensión de las fronteras de Tabasco y Campeche con Guatemala y Belice.

Tener que enfrentarse a autoridades municipales corruptos es tan sólo uno de los peligros que enfrentan los migrantes que usan a México como puente para llegar a Estados Unidos.

Los migrantes son mantenidos por días en condiciones infrahumanas, sin alimentos, agua, ni atención médica. Se les niega el acceso a sus representantes consulares y son víctimas de agresiones físicas. También son el blanco de polleros o contrabandistas de humanos inescrupulosos y de miembros de pandillas violentas que los extorsionan, los golpean o los roban.

Los abusos varían según si son cometidos por autoridades o por particulares.

Las violaciones cometidas por las autoridades incluyen el robo, el cohecho y las detenciones. Las últimas pueden dar lugar a abusos de los derechos humanos por las  condiciones en que son encerrados los migrantes; esto es, en lugares antihigiénicos, sin agua potable o comida, donde son expuestos al abuso verbal y físico. Entre los abusos que cometen los particulares se encuentran actos presuntamente calificados como delitos, como el robo, el asalto, la estafa (principalmente, de parte de "coyotes"), la violación sexual y el secuestro. Es importante mencionar que de manera regular varias agresiones pueden ocurrir en un mismo momento; un robo puede llevar a una violación sexual, por ejemplo. También existen violaciones de derechos humanos que causan lesiones y terminan en la muerte.

La cuidad de Tapachula, es una de las principales entradas para la migración centroamericana. Durante mucho tiempo, esta cuidad fue la terminal sur del un tren de carga que tiene como destino la frontera de Estados Unidos. Los lugareños lo llaman “La Bestia” y es tristemente conocido por los accidentes que se producen en sus vías. Migrantes encaramados en su techo y a los costados de los vagones, pueden hallar la mutilación o la muerte por un pequeño descuido. 

La vulnerabilidad y el poder de los migrantes indocumentados son, en parte, construcciones biográficas. Preceden su migración. Como productos históricos incorporan la acumulación de marginalidades debido a discriminaciones sistémicas de clase, género, color, etnicidad, raza y edad y a su pertenencia a países pobres, destrozados por años de guerra civil, condiciones que han coartado su acceso al poder y su capacidad para resistir el abuso de él.

 

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Fotografía: Flickr - donzapatö

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