Vivir en una isla paradisíaca, solo



En 1989, el barco de Mauro Morandi atracó en la isla paradisíaca de Budelli, en la costa norte de Cerdeña, Italia. Al descubrir que el cuidador de la isla se retiraba en los próximos dos días, Mauro decidió extender su estadía por tiempo indefinido y reemplazar al antiguo “guardián”. Nunca imaginó que casi 30 años después, todavía estaría allí.

La isla esta ubicada en el archipiélago de la Maddalena, cerca del estrecho de Bonifacio, en el norte de la región de Cerdeña. Es parte del  llamado Parque Nacional de La Maddalena.

La vida de Mauro es muy simple, recorre diferentes lugares de la isla durante el día, recolecta agua de lluvia para consumo y enseres, y gracias a unos paneles solares consigue energía limpia del sol. Muchos productos que consume los produce él y otros se los traen del continente diferentes viajeros que pasan por aquí.

Como todas las islas del mundo, Budelli, recibe diariamente “regalos” que el mar deja en sus costas. En la actualidad el 99% de lo que el mar trae (como dice Mauro) es plástico.

Es consciente el daño que el plástico genera en nuestros océanos porque lo puede ver a diario y muchas cosas que recoge terminan sus días como decoración de un singular árbol de navidad.

Al vivir solo en la isla, su amor por este pequeño trozo de tierra es profundo y solo espera irse cuando sus condiciones de salud no le permitan estar aquí.

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