La desaparición de las abejas amenaza la alimentación de todo el planeta



La muerte masiva de abejas en todo el mundo complica seriamente la polinización y ello afecta significativamente la producción de alimentos en el mundo.  "Si las abejas desaparecieran del planeta, al hombre sólo le quedarían 4 años de vida" dijo Albert Einstein hace muchos años, y al parecer su predicción podría cumplirse.

La misteriosa desaparición mundial de las abejas ha causando la quiebra de apicultores en Alemania, Estados Unidos e Inglaterra. Hasta ahora, sólo se había registrado un alarmante aumento de muertes en los citados países y algunas regiones de Europa (incluida España). Sin embargo, según un informe de PNUMA del año pasado, en los últimos años el problema se ha extendido a Australia, China, Japón y el norte de África, en la ribera del Nilo.

El informe señala que esta grave disminución de las colonias se debe a múltiples factores, como el cambio climático, la contaminación, los pesticidas y el creciente papel de determinados parásitos, que están mermando los cultivos.

Cerca de una tercera parte de la producción global agrícola depende la polinización animal (que en buena medida la ejecutan las abejas).

Hasta ahora la crisis relacionada a la desaparición de las abejas ha sido tratada como una problemática menor, pero los precios de la miel siguen rebasando sus máximos históricos.

La desaparición de las abejas en el mundo entero es un problema gravísimo, dado que en los últimos años se ha multiplicado el número de cultivos dependientes de la polinización por abejas. En el caso de determinadas frutas, la producción de semillas disminuye en más del 90% al desaparecer estas eficientes polinizadoras.

Otro problema relacionado a la desaparición de abejas  es la desaparición de ciertas flores necesarias para su normal desarrollo. Se estima que  unas 20.000 especies de plantas con flores, que sirven de alimentación para varias especies de abejas, se podrían perder en las próximas décadas, una situación que se agravaría con el cambio climático, ya que podría cambiar los tiempos de floración y afectar también la calidad y cantidad de los suministros de néctar.

Fotografia Flickr

Autor