Akashinga, mujeres protectoras de la vida silvestre



La primera unidad de lucha contra la caza furtiva, compuesta exclusivamente por mujeres de África, está cambiando la forma en que se protegen los animales, y arrestando a los cazadores furtivos sin disparar un solo tiro.

Kelly Lyee Chigumbura tenía 17 años cuando fue violada cerca de la casa de su familia en el Valle del Bajo Zambezi de Zimbabwe. Después de darse cuenta de que estaba embarazada del hijo de su violador, Chigumbura abandonó la escuela y dejó a un lado su sueño de ser enfermera. "Mis objetivos se habían roto", dice ella. "Era como si no pudiera hacer nada más con mi vida".

Chigumbura estaba sin trabajo, sin habilidades ni perspectivas. Las normas culturales entre los Shona dictan que, si una madre carece de los recursos para cuidar a su hijo, se lo da a los padres del padre. De modo que, en contra de los deseos de Chigumbura, la madre del violador se quedó con el bebé, una niña que Chigumbura llamaba “Yearn Cleopatra”, para criar como propio.

Así continuó durante tres años, hasta que un día, un australiano llamado Damien Mander que estaba buscando reclutas para convertirse en guardabosques de vida silvestre, la contrató para formar parte de Akashinga, un grupo de de 17 mujeres, muchas de las cuales también tenían antecedentes de abusos u otros problemas en su juventud. Akashinga significa “las valientes” en Shona.

Chigumbura ahora pasa sus días protegiendo a las especies más vulnerables de su país: la vida silvestre. "Cuando logro detener a los cazadores furtivos, me siento realizada", comentó, "Quiero pasar toda mi vida aquí en este trabajo, arrestando a los cazadores furtivos y protegiendo a los animales".

Además, unirse a Akashinga le ha dado confianza, autonomía, y la oportunidad de recuperar la custodia de su hija. El Parque de Vida Silvestre de Phundundu es una antigua área de caza 250 Km2 que forma parte de un ecosistema más grande que alberga a unos 11,000 elefantes.

Phundundu es la primera reserva natural del mundo que se gestiona y protege con una unidad de guardabosques de mujeres.

"Hay un dicho en África que dice: 'Si educas a un hombre, educas a un individuo, pero si educas a una mujer, educas a una nación'", dice Mander. "Estamos viendo cada vez más pruebas de que empoderar a las mujeres es una de las mayores fuerzas de cambio en el mundo de hoy".

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