¿Por qué el ateísmo crece más que las religiones en países desarrollados?


Los ateos están fuertemente concentrados en los países desarrollados, especialmente en las democracias sociales de Europa. En los países subdesarrollados, prácticamente no hay ateos, al igual que en aquellas poblaciones con un promedio de edad alto. ¿Por qué se produce este fenómeno?

El ateísmo es, en un sentido amplio, la no creencia en deidades u otros seres sobrenaturales. En un sentido más estricto, el ateísmo es la posición que sostiene la inexistencia de deidades.

En primer lugar, un claro patrón se puede deducir en cuanto a la distribución del ateísmo en el mundo. En el África subsahariana casi no existe el ateísmo (Zuckerman, 2007). La creencia en Dios disminuye en los países más desarrollados y se concentra en Europa, en países como Suecia (64% no creyentes), Dinamarca (48%), Francia (44%) y Alemania (42%). En contraste, la incidencia del ateísmo en la mayoría de países del África subsahariana es inferior al 1%. En España se estima que el 10% de su población es atea (26,2% de los jóvenes españoles entre 18 y 29 años), mientras que en México es también bajo y no supera el 8%.

La pregunta ¿por qué los países económicamente más desarrollados son en su mayoría ateos?  ha sido debatida por los antropólogos y psicólogos en los últimos 100  años. El famoso antropólogo James G. Fraser estimó que "la ciencia suplanta a la religión" y establece una relación directa entre el ateísmo y nivel de educación. También establece una relación proporcional entre el crecimiento del ateísmo y el bienestar económico.

En 1914, James H. Leuba publicó que el 58% de 1.000 científicos estadounidenses expresaron "escepticismo o duda en la existencia del dios judeo-cristiano". El estudio se repitió en 1996, y produjo un porcentaje similar de 61 %. En cambio entre los científicos de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos ese número es de 93 % (según la revista Nature, n.º 386).

Algunas personas recurren a la religión como un bálsamo para sortear las dificultades y las incertidumbres de la vida. En las democracias sociales modernas el temor por los temas antes mencionados parece ser menor.

En muchas sociedades actuales, cuando las personas experimentan problemas psicológicos prefieren acudir a un médico, psicólogo o psiquiatra. Ellos quieren una solución científica y prefieren el uso de medicamentos psicotrópicos reales recetados por los médicos, en lugar de los "opiáceos metafóricos" que ofrece la religión.

Otro factor que influye en el avance del ateísmo es el factor edad. Muchos de los jóvenes actuales nacieron en sociedades sin demasiadas carencias, algo  que no ocurría en la antigüedad. Las religiones históricamente aprovecharon esas carencias para su beneficio, prometiendo el paraíso para sus fieles y el infierno para aquel que pensaran distinto.

Los hechos en la historia de la humanidad son cíclicos y probablemente las personas se vuelquen nuevamente hacia las religiones si sucede una gran catástrofe. Seguramente algunos trataran de relacionar las catástrofes con malos augurios divinos, algo totalmente incomprobable, un argumento "cuasi-infantil".

Las razones por las que las religiones pierden terreno en los países desarrollados se pueden resumir en términos de mercado. En primer lugar, el avance de la ciencia (el desarrollo de la medicina particularmente) y una menor incertidumbre en la vida cotidiana dan poco espacio  para la religión.

No es mi intención herir la susceptibilidad de aquellas personas que se identifican con alguna religión, si ello ocurriese les envió mis disculpas, muy lejos esta de mi cometido. Mi humilde aporte trata de explicar racionalmente el avance del ateísmo, o tal vez el retraso de las religiones en las sociedades modernas.

Yo particularmente tuve una infancia muy ligada con la religión cristiana, hasta recuerdo tocar la guitarra en misa y acudir a una parroquia del barrio de Caballito en Argentina llamada Santa Julia, de la cual tengo gratos recuerdos. En mi adolescencia comencé a cuestionarme porque solo me acercaba a Dios cuando tenía algún problema y me fui inclinando hacia una visión más "oriental" de la espiritualidad. En la actualidad creo en la ciencia y en la evolución de las especies, creo en mi familia y mis amigos y creo que un mundo mejor es posible.  

Boris V. Castañeda para LaReserva.com

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