El Austrolebias Nonojuliensis



Austrolebias nonojuliensis (endémico de 9 de Julio, Provincia de Buenos Aires, Argentina), es un pez anual. Su ciclo vital se desarrolla en charcos y pequeños cursos de agua que deben desecarse, al menos una vez al año, para que el proceso de embrionamiento del huevo (enterrado varios centímetros bajo tierra), pueda completarse.

Excepcionalmente el huevo puede soportar 12 a 18 meses bajo el agua sin descomponerse. Si para ese entonces el huevo no sufrió el proceso de desecación, irremediablemente se descompone.

Por otra parte, el tipo de agua que es necesario para que el embrión dentro del huevo se desarrolle y las larvas prosperen, es producto de las lluvias anuales. Es decir, prácticamente agua destilada, sin compuestos minerales y mucho menos sodio.

La descomposición que produce el agua estancada en charcos estacionales y pequeños cursos, genera un biotopo muy particular, con aguas ácidas por el aporte de la materia orgánica en descomposición, y una micro fauna particular de la que se alimenta el alevín y el joven Austrolebias.

Al acercarse el verano, antes de la desecación, se producen los desoves. Macho y hembra se introducen profundamente en el suelo depositando y fecundando allí los huevos. El verano se encarga del resto: el charco se seca a la espera de las lluvias otoñales.
Este milagro de la naturaleza ha desaparecido para siempre de su ambiente natural.

Durante los últimos 27 meses, y aún abarcando una posible migración temporal a raíz de la inundación, toda la zona de posible distribución ha permanecido bajo agua salobre. Experiencias anteriores demuestran que no es posible mantener en ese tipo de agua a

Austrolebias nonojuliensis.
Intensos rastreos en los primeros días de la inundación y hasta hace pocas semanas, han dado resultados negativos: la zona se encuentra poblada por fauna depredadora ante la cual Austrolebias nonojuliensis no puede competir.

Quien la descubriera, Jorge Osvaldo Fernández Santos, además de Roberto Petracini y otros amantes de los killis (Ciprinodóntidos ovíparos), han participado en intensas exploraciones con resultados similares: todos la consideran técnicamente extinguida.

Esta nota, además de un informe es un pedido de auxilio.

El biotopo de Austrolebias (xCynolebias) nonojuliensis fue destruido definitivamente al haber recibido y permanecer sobre la zona el agua procedente del Río Salado.
Por su parte, este desborde tiene sus orígenes en el desvío artificial de otos cursos de agua sin que se realizaran obras complementarias para evitar las actuales inundaciones.
Ciudades como Carhué y otras menores fueron víctimas de la irresponsabilidad de funcionarios. Las ciudades se pueden trasladar, los biotopos no.

Los Ciprinodóntidos ovíparos tienen amantes y fanáticos entre los aficionados a los peces en todo el mundo.

El hecho de que los huevos soporten y necesiten un período de desecación, permite enviarlos a cualquier parte del mundo donde otros aficionados los reproducen.
ES MUY PROBABLE QUE EN ALGUNA PARTE DEL MUNDO QUEDEN EJEMPLARES O HUEVOS EN PODER DE AFICIONADOS A LOS "KILLIS". A ellos estamos dirigiendo un llamamiento para que conserven y multipliquen los ejemplares en su poder.
A las instituciones conservacionistas y protectoras del medio ambiente les pedimos la colaboración que puedan ofrecernos, en especial en la difusión internacional de este proyecto
Alguna vez, tal vez dentro de no mucho tiempo, podamos devolverle a Austrolebias nonojuliensis su hábitat y, entre todos, repoblar la zona en los mismos lugares de donde salieron sus antecesores.

Aún no está todo perdido.
Tal vez, entre todos, salvemos a Austrolebias nonojuliensis.

Coordinación del proyecto: Roberto Petracini  austrolebias@elacuarista.com

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