Animales usados para el Control biológico de plagas



La tecnología, las ideas, y los valores que afectan al control biológico han cambiado con el tiempo. Sus practicantes originales, los cuales no disponían de suficiente información, se limitaban a "dispersar" vertebrados sin medir futuras consecuencias. En la actualidad existe una clara tendencia desde los impactos iniciales más bien dañinos, hacia proyectos mejores y más seguros y confiables. La mangosta del Caribe, el sapo de la caña o la polilla gitana son claros ejemplos del uso de animales en el control biológico de plagas.

No fue un accidente que el control biológico empezó en áreas templadas colonizadas por los europeos. Países como Canadá, Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda o Sudáfrica fueron en donde comenzaron las primeras practicas. Las primeras plagas fueron vertebrados deliberadamente comprados por los colonizadores mismos (por ejemplo, conejos) o que los acompañaron como polizones (por ejemplo, ratas).

Basándose en sus experiencias personales los agricultores trataron de resolver el problema de manera simple. ¿Conejos? “Los zorros se encargan de esa clase de problema” o ¿Ratas? “Cuando estuve en India, vi que las mangostas hacían maravillas contra las ratas”. Actuando con nociones sencillas, en un ambiente no regulado, donde el gobierno no había pensado todavía que era su responsabilidad indicarle a la gente cuáles animales o plantas podrían trasladar, los agricultores pensaron en las introducciones de vertebrados, esperando resolver sus problemas.

En estos días, poca o ninguna preocupación existía acerca de los efectos que los depredadores introducidos en la vida silvestre nativa iban a originar. A continuación veremos los ejemplos mas importantes a nivel mundial de animales utilizados en el control biológico de plagas:

La mangosta del Caribe

Photobucket - vitorgarcia

Estados azucareros fueron establecidos en el Caribe durante los 1600s y 1700s para explotar ganancias por la alta demanda de azúcar en Europa. Los europeos trajeron en los barcos nuevas especies de ratas hacia muchas partes del Caribe. Inicialmente, las ratas llegaron a ser abundantes y destruyeron hasta una cuarta parte del cultivo anual de la caña de azúcar.

En 1872, un plantador de azúcar jamaiquino, el Sr. W. B. Espeut, importó mangostas pequeñas Indias (Herpestes auropunctatus) y las liberó en su plantación. Las poblaciones de ratas se redujeron, así que otros agricultores compraron animales al Sr. Espeut para liberarlos en otras áreas, incluyendo Puerto Rico (1877), Barbados (1878) y Cuba (1886).

En Hawaii (donde esta misma mangosta había sido previamente introducida), un análisis de 356 heces de mangosta mostró que el 52% contenía sólo los restos de ratas y  ratones mientras que el resto incluía insectos también. Sin embargo, en Trinidad, la dieta de las mangostas también incluía varias aves, lagartijas, culebras, ranas y sapos. Las aves que hacen sus nidos en el suelo mostraron mayor probabilidad de ser atacadas.

En el Caribe, se culpó a la mangosta por la exterminación del búho de los túneles de Antigua y de Marie Galante y del halcón nocturno jamaiquino, entre otros . Se cree también que ocho lagartijas han sido llevadas a la extinción en el Caribe a causa de esta mangosta, incluyendo las lagartijas de tierra del género Ameiva y las lagartijas Mabuya. Aquí no se incluye un relato completo de los estragos causados por este depredador realizado por Lever en 1996, pero podriamos resumirlo al decir que “la mangosta en las Indias Occidentales ha ayudado a poner en peligro o a exterminar más especies de mamíferos, aves y reptiles dentro de una área limitada que cualquier otro animal introducido deliberadamente por el hombre en cualquier lugar del mundo”.

Aunque esta situación es un claro ejemplo de un "mal uso" del control biológico, es importante anotar que las introducciones de mangostas en muchas áreas no fueron efectuadas por biólogos ni basadas en información científica sino más bien por la acción privada de los plantadores de la caña de azúcar.

El sapo marino o sapo de la caña.

Flickr - Doug-Greenberg

El sapo marino, Bufo marinus (L.) es un depredador de insectos generalista que capturó la atención de los productores de la caña de azúcar en el Caribe en los años 1800s. Nativo de Surinam (Sudamérica), fue trasladado repetidamente por productores de caña de azúcar privados, con la creencia que reduciría las larvas que atacaban a la caña de azúcar (gusano de dorso gris).

En rápida sucesión, el sapo fue llevado de Surinam a Martinique, a Barbados, a Jamaica y así sucesivamente. Esta situación fue seguida posteriormente por su introducción por entomólogos profesionales a Hawaii, y en 1935, a Queensland, Australia. Antes de esto , alguna información había sido obtenida sobre el hecho que las larvas de la caña eran, al menos, parte (25%) de la dieta de los sapos marinos que vivían en los campos de caña de azúcar de Puerto Rico. Sobre estas bases, la importación a Australia en 1935 fue un proyecto del Comité de Estaciones Experimentales de la Caña de Azúcar en Queensland, en contraste a las liberaciones del siglo XIX en el Caribe, las cuales fueron acciones privadas por plantadores individuales de la caña de azúcar. La plaga a controlar en Queensland era el escarabajo de dorso gris de la caña Dermolepida albohirtum (Waterhouse).

Sin embargo, la introducción de este sapo en Australia no se basó en mucha consideración científica, y ni siquiera se consideraron los riesgos de esta especie en su interacción con otras nativas. Lo más obvio de esos riesgos proviene de su toxicidad (debido a una toxina llamada bufotenina, producida en las glándulas parótidas).

Los depredadores individuales ingenuos que comieron sapos marinos con frecuencia murieron. En Queensland, la evidencia del impacto de esta introducción no está bien documentada (por la carencia de información sobre las especies nativas antes de su introducción) pero se cree que el sapo ha contribuido a la reducción poblacional del Quoll (Dasyurus sp.), un marsupial “gato”, así como de varias serpientes nativas (Lever, 1994). No ha tenido ningún impacto sobre su objetivo, la larva de la caña (Waterhouse y Sands, 2001).

A nivel mundial, Lever considera el traslado de este sapo como el más destructivo de todas las introducciones de an?bios, principalmente por el efecto de su toxina en las especies nativas.
 

La Vedalia y la Mariquita

Flickr - pandarojo

El control de la escama acojinada algodonosa (Icerya purchasi Maskell) en California por un coccinélido australiano, Rodolia cardinalis Mulsant, repetidamente se reconoce como el  inicio de  la era del control biológico “científico”. Aunque es parcialmente verdad,  la creación del control biológico cientí?co en ese tiempo todavía estaba en su infancia.

La escama acojinada algodonosa invadió California cerca de 1868, probablemente sobre una Acacia importada como ornamental, durante el mismo tiempo en que la industria citrícola se estaba desarrollando en el nuevo estado. Para 1887, esta escama estaba reduciendo dramáticamente la producción de cítricos y los citricultores buscaron ayuda. A diferencia de la situación de los productores de caña de azúcar discutido anteriormente, los citricultores de California en los 1880s recurrieron a su gobierno estatal para que les ayudara, en lugar de tomar acciones por sí mismos.

En ese  tiempo,  la ciencia de  la entomología  se había desarrollado  lo suficiente como para reconocer que la escama plaga era una especie invasora de Austral-asia (Australia, Nueva Zelanda, y Melanesia). Con el financiamiento del USDA, una delegación del Estado de California que iba a una exposición en Melbourne fue usada como pretexto para enviar también a Australia a el entomólogo, Albert Koebele, para investigar los tipos de enemigos naturales encontrados ahí sobre I. purchasi.

Tanto la mosca Cryptochetum iceryae (Williston) como una larva de un coccinélido no identificado (posteriormente nombrado R. cardinalis) fueron encontrados  y  enviados  a California. Ambos  se  establecieron  rápidamente  e  inmediatamente controlaron a la plaga. Tanto la plaga como la mariquita eran altamente visibles, así que los productores fácilmente entendieron el proceso. Dos eventos se dieron posteriormente al éxito de este proyecto. Uno fue que el Estado de California solicitó en 1923 a la Universidad de California encargarse de la  investigación necesaria para el uso posterior del control biológico.

Este mandato para hacer la investigación y para conducir los proyectos sobre control biológico en la agricultura de California, institucionalizó la disciplina y le dio una fuente firme de fondos, de científicos (al principio la mayoría eran taxónomos pero después también ecólogos) y de laboratorios. Esto estimuló una rápida expansión del control biológico.

Fuente:
            Control de Plagas y Malezas por Enemigos Naturales
            R. G. Van Driesche, M. S. Hoddle, T. D. Center

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