Brasil legaliza la “píldora del cáncer”



Ante la presión popular, y sin haber demostrado fehacientemente su eficacia para combatir el cáncer, el gobierno de Dilma Rousseff ha legalizado la comercialización píldoras que contienen fosfoetanolamina sintética, supuestamente utilizadas para combatir el cáncer.

Algunos consideran esto como un triunfo de la pseudociencia por clamor popular. La revista Science, considera que la única razón por la que Rouseff ha autorizado el medicamento es la presión social. Porque los pacientes que se han tratado con esta píldora blanquiazul que lleva años siendo producida en la Universidad de Sao Paolo (en teoría sólo con fines de investigación) aseguran que el tratamiento es eficaz.

De acuerdo a Durvanei Augusto Maria, un experto en inmunología del Instituto Butantan la sustancia que no ha logrado probar su eficacia científicamente en más de 15 años "disminuye el volumen del tumor y la formación de metástasis".

El problema parece residir en que, durante el tiempo que duraron las investigaciones, las píldoras se distribuyeron a pacientes de cáncer sin ninguna regulación, pero en 2014 la Universidad decidió acabar con esa práctica pseudocientífica. Más de 15.000 personas demandaron al centro educativo e investigador, lo que ha acabado provocando la insólita decisión del Gobierno.

Lo más curioso es que las propias autoridades brasileñas decidieron, ante la presión popular, llevar a cabo estudios científicos para analizar la eficacia de las píldoras frente al cáncer. El resultado: las pastillas sólo contenían un 30% de fosfoetanolamina sintética y no conseguían acabar con las células cancerosas.

La fosfoetanolamina es una especie de ácido graso que está naturalmente en el cuerpo humano, una molécula cuya estructura permite una rápida absorción y distribución en sistemas biológicos.
 

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