El nacionalismo alimentario está en aumento



Debido a la crisis del coronavirus, algunos países comienzan a restringir su exportación de alimentos por temor a no poder abastecer su mercado local.

En la actualidad parece repetirse la crisis económica que se produjo hace una década, cuando las naciones productoras de arroz suspendieron las exportaciones por temor a no abastecer el mercado local y el precio del arroz se triplicó ubicándose en 1.000 dólares por tonelada.

Esta semana Vietnam limitó sus exportaciones de arroz. Este dato es significativo si tenemos en cuenta que el país es responsable de aproximadamente el 10 por ciento del comercio mundial de arroz, y una interrupción a largo plazo podría afectar a gran parte de Asia, donde el carbohidrato es el principal alimento.

Otro claro ejemplo es Rusia, el mayor exportador mundial de trigo, que también ha reducido sus exportaciones. Esto sumado a la falta de capacidad de transporte hace que los precios internacionales del grano se multipliquen.

Otro problema agregado de este sistema alimentario "sin fronteras" es la falta de mano de obra para recoger las frutas y verduras, debido a que las fronteras están cerradas y muchas ciudades en confinamiento.


Es hora de repensar cómo obtenemos nuestra comida

En la antigüedad las comunidades se alimentaban de lo que se producía en la región, y los agricultores vendían directamente a tiendas y clientes. Era inaudito transportar verduras desde otro país o región.

Desde hace ya mucho tiempo que se ha instalado un sistema alimentario "internacionalizado", que trae aparejados problemas de congestión en el transporte terrestre (debido a que la mayoría de los alimentos se transportan por camiones) y de contaminación ambiental, entre otros.

El generar en una región alimentos para cientos de regiones produce problemas en el suelo por el uso de fertilizantes, y al estar centralizada la produccion en momentos de crisis es inviable.

Para cambiar realmente nuestro sistema alimentario tenemos que ver cómo están diseñadas nuestras ciudades, cómo funciona nuestro sistema de reciclado, cómo está configurado el sistema de distribución de alimentos y que productos podemos consumir fuera de temporada. Tomar la decisión de comprar local y estacional es un buen comienzo.

Durante la Segunda Guerra Mundial, las personas reaccionaron a la crisis cultivando sus propios vegetales , pero las cosas son diferentes ahora.

La diferencia clave entre entonces y ahora es que, durante la década del 40 todavía existía una red de infraestructura de suministro de alimentos local que incluía la producción en las diversas granjas familiares, pequeñas lecherías, mataderos, carnicerias y puntos de venta minorista.

Toda esta infraestructura proporcionó un medio para llevar las materias primas a las poblaciones locales de manera segura y sostenible. Esta es más o menos una descripción perfecta de un sistema alimentario resistente, pero durante las últimas cinco décadas casi todo esto desapareció.

El esquema anterior fue reemplazado por un sistema de abastecimiento de supermercados altamente centralizado, donde pocas empresas monopilizan el mercado y por un número cada vez menor de pequeños productores siendo reemplazados por productores a gran escala.

Transitamos un momento en donde existe una amenaza sin precedentes para la salud y el bienestar futuro de los ciudadanos de todo el mundo, debemos convertir esta catástrofe potencial en una oportunidad que se manifieste como un renacimiento en la producción, distribución y consumo de alimentos saludables, comida de temporada y local.

Este es un momento para desarrollar resiliencia y diseñar nuestros sistemas alimentarios futuros.

Ahora parece que estamos entrando en una nueva era de proteccionismo y “nacionalismo alimentario”. Estamos viendo países que acaparan trigo, arroz e incluso aceites vegetales. Los países están acaparando alimentos para garantizar el suministro de su población a medida que la crisis del virus se agrava y es lógico.

Quizás es hora de reconocer el fracaso en el sistema que fue implementado por grandes corporaciones que extienden sus productos a todo el mundo y comenzar a construir y apoyar una cadena de suministro local. Todavía nos queda mucho que aprender de este virus.

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