Las sondas Voyager en el límite de nuestro sistema solar



Las naves gemelas Voyager 1 y 2 continúan explorando lo que ningún objeto enviado por el hombre ha explorado jamás. Las sondas se encuentran ahora en la capa más externa de la heliosfera, donde el viento solar es frenado por la presión del gas interestelar. Ambas naves se siguen enviando información científica sobre su entorno a través de la Red del Espacio Profundo (DSN). Las sondas, que contienen discos de oro con diferentes sonidos de la Tierra  (cual mensaje en una botella para otros habitantes del espacio), toman un rumbo desconocido, explorando el espacio  hasta alcanzar lugares donde ningún humano ha podido llegar.

Voyager 1

La misión principal era la exploración de Júpiter y Saturno. Después de realizar una serie de descubrimientos allí, como volcanes activos en la luna de Júpiter Io y los complejos los anillos de Saturno, se amplió la misión. Voyager 2 exploró Urano y Neptuno, siendo la única nave espacial que ha visitado estos planetas exteriores. Carl Sagan dijo que "la nave espacial, y el registro, solo serán encontradas si existen otras civilizaciones capaces de viajar en el espacio interestelar. Pero el lanzamiento de esta "botella" dentro del "océano" cósmico dice algo muy esperanzador sobre la vida en este planeta".
 


Disco de oro
 

Ambas sondas llevan consigo un disco de oro con una selección de hora y media de duración de música proveniente de varias partes y culturas del mundo, saludos en 55 idiomas humanos, un saludo del entonces Secretario General de las Naciones Unidas y el ensayo Sonidos de la Tierra, que es una mezcla de sonidos característicos del planeta. También contiene informacion donde se explica en lenguaje científico la localización del Sistema Solar, las unidades de medida que se utilizan, características de la Tierra y características del cuerpo y la sociedad humana. Este disco fue ideado por un comité científico presidido por el astrónomo Carl Sagan.

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Paco Casal para LaReserva.com