El almacén de semillas más grande del mundo



Esta gran bóveda de semillas fue creada para guardar una muestra de las principales variedades de semillas que existen en el mundo. Su principal propósito es el de salvaguardar la biodiversidad de especies al menos las que sirven como alimento. Este particular silo es conocido popularmente como la "Bóveda del fin del mundo" (en inglés Doomsday Vault).

 

La Bóveda Global de Semillas de Svalbard (en inglés Svalbard Global Seed Vault) está situada cerca de Longyearbyen en el archipiélago noruego de Svalbarde. El lugar fue escogido por su estabilidad sísmica y porque, al estar excavado en el suelo permanentemente helado del territorio ártico (permafrost), facilita la conservación de las semillas.

 

 

Fue construido a 130 metros de profundidad en una montaña de piedra arenisca ubicada en la isla. Las obras se iniciaron en marzo de 2007 y se inauguró el 26 de febrero de 2008, con 100 millones de semillas procedentes de un centenar de países de todo el mundo. El complejo subterráneo posee tres almacenes con una capacidad para 2.000 millones de semillas, que sólo serán extraídas en caso de que se hallen extintas. Mientras tanto las semillas se conservarán a 18 grados bajo cero en cajas de aluminio cerradas herméticamente, lo que garantiza una baja actividad metabólica y un perfecto estado de conservación durante siglos.

 

 

La bóveda esta construida para no sufrir daños frente a una actividad volcánica, un terremotos, la radiación y la crecida del nivel del mar. En caso de fallo eléctrico, el permafrost del exterior actuará como refrigerante natural. Los principales patrocinadores de la iniciativa son la Fundación Bill y Melinda Gates (más de 20 millones de dólares), el Reino Unido  y  Australia. Noruega se encarga de los costes de mantenimiento del complejo.

 

 

La pérdida de biodiversidad es actualmente uno de los mayores desafíos para el medio ambiente y el desarrollo sostenible. La diversidad de los cultivos alimentarios está bajo constante presión. La consecuencia podría ser una pérdida irreversible de nuestras posibilidades de cultivar plantas adaptadas al cambio climático, a nuevas enfermedades y a las necesidades de una población en crecimiento.

Si las semillas se perdiesen, por ejemplo debido a una catástrofe natural, guerra o simplemente debido a la carencia de recursos, los bancos de semillas serían restablecidos con semillas de Svalbard. La participación de la fundación de Microsoft, así como de los gigantes de la industria transgénica (DuPont/Pioneer Hi-Bred, Monsanto o Syngenta) en el proyecto ha levantado dudas sobre el objetivo final del proyecto.

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