Mapa genético del elefante revela datos de los contrabandistas de marfil



Científicos han utilizado una revolucionaria técnica genética para determinar el área de África, en donde los traficantes sacrifican elefantes para alimentar a todo el mundo el comercio ilegal de marfil.

Usando un mapa del ADN de colmillos incautados de elefantes africanos, se han descubierto que los animales se habían alimentado en  Selous y Niassa, reservas de caza en la frontera de Tanzania y Mozambique.

El descubrimiento sugiere que sólo un puñado de cárteles o grupos mafiosos son responsables del trafico de marfil en todo el mundo, que produce anualmente la masacre de miles de elefantes.

En recientes procedimientos policiales fueron hallados miles de colmillos en los muelles en Taiwán, Hong Kong, Vietnam, Filipinas y Japón. Los colmillos tienen como principal destino el lejano oriente, en donde el marfil es símbolo de estatus para las clases establecidas.

De acuerdo a los científicos entre el 8 y el 10% de los elefantes de África son sacrificados cada año para satisfacer la demanda de marfil. Su precio ha aumentado de 200 dolares el kilo en el 2004 a 6.000 dolares en la actualidad.

"En el pasado, las fuerzas del orden (incluida la Interpol)  pensaban que el trafico de marfil provenia de muchos “recolectores” de pequeñas reservas en toda África. Nuestro trabajo demuestra que no es cierto. La gran mayoría de la caza furtiva se está llevando a cabo por unas pocas organizaciones (posiblemente una o dos) y en lugares muy definidos” dijo el profesor Sam Wasser, director del Centro para la conservación de la Biología de la Universidad de Washington.

La caza furtiva de marfil fue interrumpido por una campaña internacional en la década de 1990 después de haber alcanzado un máximo entre 1979 y 1989, cuando más de 700.000 elefantes fueron asesinados por sus colmillos. Sin embargo el poco control de los cazadores furtivos que se produce en las naciones africanas ha provocado un aumento en el comercio ilegal de marfil y probablemente ha vuelto a sus elevados niveles anteriores.

“El marfil es actualmente comercializado globalmente de la misma forma que las drogas y las armas” dijo Wasser, “es una vergüenza que esto halla ocurrido y ahora debemos presionar a los países en donde esos elefantes están siendo capturados y de esta forma poner fin a este horrible comercio”.

Paco Casal

Fotografía: Flickr Kleinz1

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