Los biocombustibles



El tema de los biocombustibles es cuanto menos controvertido. Algunos lo defienden porque no producen gases de efecto invernadero. Opinan que las plantas absorben rápidamente el dióxido de carbono que se libera al quemarse los combustibles biológicos. Los adversarios denuncian los enormes costos sociales derivados de su producción y el daño ambiental. El debate esta abierto.

Algunos daños derivados de los biocombustibles son evidentes: bosques tropicales que desaparecen para dar lugar a las plantaciones de oleaginosas, campesinos pobres de países en desarrollo que son desalojados de sus tierras, una gran biodiversidad de especies que desaparece por culpa de las grandes plantaciones de monocultivos. Todo indica que el agro combustible es un desastre para la ecología. Sin embargo, la demanda de estos carburantes crece explosivamente. Es hora entonces de hacer un balance.

Indonesia
La Organización No Gubernamental de Indonesia Sawit Watch, que se ocupa de los problemas que ocasionan las plantaciones de palma aceitera, declara que sólo en Indonesia el cultivo de oleaginosas se ha expandido en 400 mil hectáreas cada año en el período 1999-2004.

Se han utilizado superficies para la plantación de palma en zonas como el Parque Nacional Tanjung Puting y la reserva natural de Danau Sentarum en Borneo. Según indica Norman Jiwan de Sawit Watch esas  plantaciones son un monocultivo que afecta gravemente la diversidad ecológica.

'El Estado todavía no quiere admitir que varios problemas sociales han surgido justamente por culpa de la instalación de las grandes plantaciones de palma. La población local ha perdido su derecho a la tierra, que ha cultivado por generaciones. Los campesinos no pueden producir sus propios alimentos.'

Ante esta situación, advierte Jiwan, se debe poner término al creciente consumo mundial de aceite de palma;  en caso contrario fracasará cualquier intento de acabar con la deforestación. No hay que olvidar que los bosques son justamente sumideros de carbono. Al mismo tiempo, Jiwan desmiente categóricamente que las plantaciones produzcan beneficios económicos para la población local.

América del Sur
Lidoro Hurtado, representante afrocolombiano del movimiento Proceso de Comunidades Negras de Nariño, en el sur de Colombia, comparte absolutamente esa opinión. En Sudamérica las plantaciones de palma aceitera no son buenas ni para la biodiversidad ni para la población local.

"Ha traído mayor miseria, porque a la gente la han despojado de su propio territorio, ahora ha pasado a ser peón de una finca y después de ser peón queda desempleado, porque ahora con la peste, la pudrición del cogollo de la palma, ya no hay opción de emplearlo. Queda entonces sin empleo y sin su finca porque, la palma arrasó la finca. Mientras antes sembraba  cacao, plátano, maderables y frutales, ahora se concentra en una sola especie: la palma. Y la palma no genera madera, lo que genera es pérdida de la fauna y toda la flora que está asociada. Es una desolación completa. Ha aumentado el hambre porque la gente como no tiene seguridad ni soberanía alimentaria, acude a cultivos incluso ilícitos, con lo que le llega otro problema que son las fumigaciones aéreas con glifosato. Cuando se fumiga un territorio con glifosato se muere todo lo que hay" dijo Lidoro Hurtado.

Biocombustible 'non food' (no aptos para la alimentación humana ni animal)

Existen alternativas para la palma aceitera y otros agro carburantes extraídos de plantas comestibles, alternativas para las que tampoco es necesario sacrificar una valiosa superficie agrícola. Un de ellas es el biodiesel sostenible. En Holanda se ha puesto en marcha desde hace algún tiempo un proyecto de prueba con biodiesel sostenible, extraído de plantas que crecen en tierras que no son aptas para la agricultura. En el norte de Ámsterdam se encuentra la primera gasolinera renovable de Holanda. Allí se puede cargar 'gasolina puramente vegetal', PPO, según su sigla en holandés. Este combustible está hecho de colza o jatrofa. El coche cargado con PPO, despide menos hollín y dióxido de azufre debido a que el combustible vegetal contiene menos desechos que el combustible a diesel y al mismo tiempo menos dióxido de carbono.

Las razones las explica Paulien Westendorp, directora de la fundación Opgewekt.nu:  "Del tubo de escape sale dióxido de carbono, pero la jatrofa y colza son plantas que han absorbido durante su crecimiento CO2, en consecuencia se puede decir que -en principio- esa cadena de CO2 es neutral. Lo que no hay que olvidar es que para la producción y transporte de jatrofa y aceite de colza hay emisión de dióxido de carbono pero, en todo caso, es menor que el diesel común. Por ello cada coche que pueda optar por este combustible tiene que hacerlo, porque siempre las emisiones van a ser menores."

Por ahora del tanque de la gasolinera sale aceite de colza pero, a partir del próximo año se podrá cargar combustible de jatrofa y ese combustible goza de la preferencia de Paulien Westendorp porque los beneficios van a los pequeños campesinos: "Hay plantas que son utilizadas como cercos en los países en torno al ecuador. Los pequeños campesinos pueden ellos mismos cosecharlas, con sus familiares pueden sacudir la planta y dejar caer la pepita, recolectarlas, prensarlas e incluso venderlas en su propia tierra. Crece también en suelos ligeramente salinos, por lo que tampoco es necesario utilizar tierras fértiles destinadas a los cultivos comestibles sino que pueden crecer justamente en regiones semidesérticas."

Sello de calidad

Pauline Westendorp reconoce que no todos los biocarburantes son malos porque hay agrocombustibles y agrocombustibles; aunque hace la salvedad de que no se puede aceptar bajo ningún punto de vista lo que está ocurriendo en este momento en regiones como  Indonesia o Sudamérica, donde tanto la población como el medioambiente sufren a causa de la producción de biocombustibles para el rico occidente.

"Yo misma no soy partidaria del aceite de palma, al menos que provenga de plantaciones sostenibles". La ministra holandesa de Medio Ambiente, Jacqueline Cramer, está tratando de establecer las condiciones que deben reunir los biocombustibles y ha ideado todo tipo de sellos de calidad."En ese sentido no me hago muchos problemas. Por supuesto que se cometen errores de principiantes, por ejemplo, la compañía de energía Eneco que ha comenzado con el aceite de palma equivocado pero, pienso que no pasará mucho tiempo para que tengamos un 'sello de calidad' confiable..." afirma la ministra.

Estiércol de vaca

Desde ya, también es posible una solución totalmente distinta. Se puede optar por el  biogás en vez de biocombustible. En la granja de prácticas Nij Bosma Zahte, cerca de Leeuwarden, se obtiene gas del estiércol de vaca. Ello ocurre en el llamado biodigestor de fermentación de tracto digestivo de bovinos. Una mezcla de maíz, girasoles y otros restos de productos de la industria alimenticia constituyen la base, comenta el vocero Durk Durksz: "Esto no es un proceso de putrefacción sino una fermentación y con ese proceso de fermentación, el material orgánico -presente en el estiércol y en el maíz- se convierte en metano a través de las denominadas bacterias metanogénicas y el dióxido de carbono."

Resumiendo: se llama biogás a la mezcla constituida por gas metano y dióxido de carbono. Este gas es apto para el suministro de electricidad y la calefacción de un barrio completo. Ello representa no sólo un ahorro de casi el 50 por ciento de las emisiones de dióxido de carbono sino también que ese barrio no necesitará en el futuro combustibles fósiles.

El colombiano Diego Cardona de Amigos de la Tierra Internacional advierte que todavía no han sido totalmente desarrollados otros métodos para producir energía sostenible y  por tanto se merecen una oportunidad. "Todas las miradas y toda la atención están dirigidas a los agrocombustibles pero, nos olvidamos de otras fuentes de energía locales y sostenibles, para las que no hay que recurrir a los recursos de otros países. Energía eólica o solar no han tenido el impulso ni la investigación suficiente  para su desarrollo, debido a los intereses que hay sobre el negocio de los agrocombustibles. Desde ya que hay alternativas para los combustibles fósiles pero hay que tener en cuenta también a la gente en las regiones pobres y no perder nunca de vista todas las consecuencias."
 

 

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