Estudio siguiere que los humanos evolucionaron a partir de especies asiáticas y no africanas como se creía



Durante muchos años diferentes estudios situaron en África la cuna de la humanidad, pero un conjunto de piedras trabajadas  inequívocamente por humanos, hace 1,85 millones de años encontrados en el yacimiento georgiano de Dmanisi sugieren que nuevamente, hay que reescribir la historia de la evolución humana.

"Hace entre 1,8 y 1,7 millones de años, las condiciones climáticas no eran muy buenas. Hacía mucho frío en el norte y había sequía en las bajas latitudes. No era el mejor momento para atravesar zonas desérticas, para salir de África", dijo el paleontólogo catalán Jordi Agustí, uno de los autores del descubrimiento.
La migración hacia Asia tuvo que producirse antes, hace alrededor de dos millones de años. Y debió de tener otro protagonista: el Homo habilis, un ser mucho más torpe que el erectus.

"El Homo habilis (o Australopithecus habilis) habría salido hace unos dos millones de años de África y ya en Asia habría dado lugar al Homo georgicus, quien posteriormente se convirtió en el Homo erectus, que a su vez habría vuelto a África rebautizado como Homo ergaster, hace 1,6 millones de años, según detalla Agustí. Los primeros fósiles desenterrados en Dmanisi ya apuntaban a este recorrido por el planeta. "Ahora queda claro" concluyo Agustí.

La paleoantropóloga María Martinón-Torres, que no ha participado en este estudio dijo: "Que el ser humano, el género Homo, no surgió en África, sino en Eurasia. "Los Homo georgicus tienen todas las características cronológicas, morfológicas y geográficas para dar lugar a todas las demás especies del género Homo que se conocen", afirmó. Según este relato, el habilis habría "salido de África como un mono y habría vuelto hecho un hombre".

Martinón-Torres, del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana, en Burgos , España también opino al respecto "Las piezas encajarían ahora perfectamente. Los Australopithecus habilis, hace dos millones de años, ya comían carne. El abandono de una dieta basada en frutos habría sido trascendental. El enrevesado estómago, adaptado a digestiones complicadas como puede ocurrir hoy con las vacas, se reduce y se optimiza. El cerebro empieza a desarrollarse con la energía sobrante. Y aún más importante: Al hacernos carnívoros nos hacemos libres. Nuestro alimento se mueve, no está quieto. Y nosotros también nos podemos mover. El australopiteco, libre, habría echado a andar fuera de África. Y, por el camino, dio lugar al Homo georgicus y este a todas las demás especies conocidas. "Es lo mismo que defendemos con el Homo antecessor de Atapuerca, que no se originó en África, sino en Eurasia", opino la paleontóloga.

Imagen portada: Australopeticus.
Fuentes: Wikipedia y Publico.es

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