¿Que es la listeria?



Es la bacteria (listeria monocytogenes) que produce una enfermedad llamada listeriosis. La bacteria se encuentra en alimentos, y causa graves infecciones en la sangre (septicemia) o el cerebro (meningitis o encefalitis). También pueden afectar otras partes del cuerpo, como los huesos, las articulaciones y la caja torácica. El 6% de los casos de listeria es fatal y afecta principalmente a embarazadas, recién nacidos y adultos mayores de 65 años.

Síntomas 
El principal problema de la listeriosis es que sus síntomas, principalmente diarrea y fiebre, pueden confundir el diagnóstico dado que son similares a otras enfermedades estomacales. 

En mujeres embarazadas los síntomas son la fiebre, fatiga y dolores musculares. Sin embargo, la infección durante el embarazo puede causar un aborto espontáneo o parto prematuro potencialmente mortal en el recién nacido.

En el rango de personas inmunodeficientes los síntomas incluyen fiebre, dolor de cabeza, rigidez en el cuello, confusión, pérdida del equilibrio, convulsiones y dolores musculares.

¿En que alimentos se encuentra?
En la antigüedad los brotes de listeriosis se dieron por el consumo de embutidos y salchichas, sin embargo en la actualidad se da principalmente en lácteos, frutas y verduras.

¿Cómo prevenir la enfermedad?
En los lácteos: debe asegurarse que el producto esté hecho con leche “pasteurizada”, dado que la mayoría de casos de listeriosis se da con productos realizados con leche no pasteurizada. Hay que tener en cuenta que si bien la pasteurización mata la bacteria, esta puede volver a contaminar la leche si no existen las condiciones higiénicas adecuadas.

En los grupos de personas antes descritos con mayores probabilidades de contraer la enfermedad, es recomendable no consumir quesos blandos (queso fresco, Brie, Camembert, o quesos azules, entre otros).

En los germinados: las semillas a germinar necesitan cierta humedad y temperatura para brotar, estas condiciones también son ideales para la proliferación de bacterias como la listeria, la salmonella y la Escherichia coli.

Para evitar el riesgo de contagio es conveniente cocinar los germinados o evitarlos en el caso de que estén crudos (más aún si no lo hemos preparado nosotros o estamos en un restaurante)

En frutas y verduras: Es importante lavar bien y desinfectar “todas” las verduras y las frutas antes de consumirlas (incluso en frutas que no se coma la cáscara como un aguacate o una naranja). Unas cuantas gotitas de lejía (lavandina, cloro) en el agua y dejar en remojo las verduras durante al menos 10 minutos es una buena forma de asegurarse de eliminar todo tipo de bacterias e insectos que se encuentren en las verduras o frutas a consumir. También se utiliza el vinagre y el limón (menos efectivo) para “limpiar” especialmente las verduras.

En frutas como el melón es importante desechar las porciones de melón que hayan quedado a temperatura ambiente (una vez cortado) durante más de 4 horas. El melón es conveniente ingerir recién cortado, en el caso que no se consuma todo el dia que se corta, es recomendable mantenerlo a baja temperatura, con un máximo de 7 días de refrigerador.

En embutidos y fiambres: En los grupos de alta probabilidad de contagio evitar el consumo salchichas, fiambres u otros embutidos (mortadela, salame, etc) a menos que los caliente justo antes de servirlos a una temperatura interna de 75 grados durante algunos minutos hasta que estén humeantes.

En pescados y mariscos: Es recomendable para personas con riesgo más alto, no consumir pescados ni mariscos crudos o ahumados refrigerados a menos que estén enlatados o sean no perecederos o que se hayan cocido en un platillo (como en un guiso).

Autor