Propagadores masivos de Covid

Un riguroso estudio publicado por la revista Nature sobre personas infectadas intencionalmente con el virus SARS-CoV-2 ha revelado información valiosa sobre la transmisión viral. Se identificó a un grupo selecto de personas llamadas "supercontagiadores” (en ingles supershedders) quienes liberan cantidades mucho mayores del virus en el aire que otras personas, a pesar de tener síntomas leves.

La investigación llevada a cabo en Inglaterra (https://www.nature.com/articles/d41586-020-02821-4), se basó en un controvertido "estudio de desafío" en el que los científicos infectaron deliberadamente a voluntarios con el virus que causa COVID-19. Aunque este enfoque generó oposición, ha proporcionado datos importantes sobre cuestiones centrales para la salud pública, como la relación entre la gravedad de los síntomas y la contagiosidad de las personas, y el papel de las pruebas caseras de COVID-19 en la reducción de la propagación viral.

Aunque estos "supershedders" pueden emitir más virus en el aire, estudios adicionales han demostrado que la carga viral no siempre se correlaciona directamente con la capacidad de transmisión. La transmisión del virus depende de varios factores, como la duración de la exposición y la cercanía física entre individuos.

Los resultados resaltan la variabilidad y la imprevisibilidad de la gravedad de la enfermedad y la contagiosidad entre las personas. Esta variabilidad humana ha dificultado el control del virus. El estudio sugiere que la inconsistencia en la COVID-19 se debe a la fisiología humana y no solo al virus en sí.

Los estudios de desafío son arriesgados pero tienen beneficios significativos, ya que pueden acelerar considerablemente las pruebas de vacunas y proporcionar información única sobre aspectos específicos de COVID-19.

En el estudio, se inoculó a 34 participantes jóvenes y saludables con una cantidad conocida de partículas virales por la nariz. Dieciocho desarrollaron infecciones y estuvieron al menos 14 días en habitaciones de hospital. Se midieron diariamente los niveles de virus en la nariz, garganta, aire, manos y superficies en las habitaciones.

Dos de los participantes que desarrollaron infecciones fueron responsables del 86% del virus detectado en el aire durante todo el estudio, a pesar de tener síntomas leves. Esto respalda la existencia de los "supershedders", quienes emiten grandes cantidades de virus y pueden ser responsables de la propagación masiva de la enfermedad.

Los participantes utilizaron pruebas rápidas de antígenos durante su período de aislamiento. Antes de dar positivo, ninguno emitió un nivel detectable de virus en el aire, y solo una pequeña proporción dejó rastros de virus en las manos, superficies o mascarillas que usaban temporalmente.

Aunque algunos investigadores cuestionan la relevancia de los resultados del estudio para el mundo actual, ya que la ruta de infección difiere de la mayoría de las infecciones naturales, el estudio proporciona información útil y coherente con lo observado en infecciones adquiridas de manera natural.

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https://www.nature.com/articles/d41586-023-01961-7

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