La Amazonia sigue deteriorandose aceleradamente



De acuerdo a un estudio realizado por expertos de los ocho países amazónicos, la Amazonia está cambiando a un ritmo acelerado y las modificaciones en su ecosistema son profundas. El crecimiento en el número de ciudades y habitantes de la zona, el cambio del uso del suelo, el cambio climático, la deforestación y una creciente pérdida en la calidad de agua son sus principales problemas.

  El informe Perspectivas del Medio Ambiente en la Amazonia: GEO Amazonía1, dejó al descubierto un revelador panorama evidenciando una acelerada transformación de los ecosistemas y una marcada degradación ambiental en esta vasta región del trópico húmedo sudamericano, que a la vez es la más extensa zona de bosques continuos del planeta, compartida por Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Suriname y Venezuela.

El estudio realizado por los 8 países amazónicos, con el apoyo del Programa de la Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA2), es una nueva publicación en el marco de las evaluaciones ambientales integrales que promueve el PNUMA, conocido también como informes GEO (Global Environment Outlook) y en la que también intervinieron alrededor de 150 técnicos, investigadores, académicos y científicos de los países que integran la región estudiada.

Luego de más de dos años de trabajo, los expertos plantean distintos ámbitos de actuación que, en base a una acción conjunta de los gobiernos de los países amazónicos, permitirá hacer frente a los retos (del cambiante medio ambiente) de la región.

Principalmente: construir una visión ambiental amazónica integrada y definir el papel de la región para el desarrollo nacional; armonizar las políticas ambientales en temas de relevancia regional; diseñar e implementar instrumentos para la gestión ambiental integrada; diseñar e implementar estrategias regionales que permitan el aprovechamiento sostenible del ecosistema amazónico.

En lo medular, la publicación señala que la Amazonia evidencia un proceso de degradación ambiental creciente reflejado en el avance de la deforestación, la pérdida de biodiversidad y los impactos localizados del cambio climático.

El cambio de uso del suelo amazónico debido al crecimiento de actividades económicas, la construcción de infraestructura y el establecimiento de asentamientos humanos, ha generado una acelerada transformación del ecosistema amazónico.

Para el 2005 la deforestación acumulada en la Amazonia alcanzaba los 857.666 km2 lo que significa que la cobertura vegetal de la región se ha reducido en aproximadamente 17 por ciento. Esto equivale a las dos terceras partes de la superficie del territorio peruano o a 94% de la superficie del territorio venezolano.

En tanto, la pérdida de biodiversidad se expresa en el aumento del número de especies amenazadas. En este último punto, el GEO Amazonia puntualiza que si bien existe información local sobre la situación de la biodiversidad en los respectivos países, no se cuenta con estadísticas ni cartografía generales que ilustren sobre esta realidad del ecosistema.

Con respecto al recurso agua, se realza la importancia de la Amazonia por su alto valor en el equilibrio hídrico continental y global, pero se expresa que las acciones orientadas a una gestión integrada de la cuenca son limitadas. De hecho, el volumen de agua de la cuenca amazónica representa alrededor de 20% del total de agua dulce en el mundo, pues capta de 12.000 a 16.000 km3de agua al año.

Sin embargo, la disponibilidad de aguas superficiales en cada uno de los países que conforman la cuenca amazónica depende en gran medida del uso y manejo adecuado que se realiza en cada uno de ellos. Además, estas aguas están siendo afectadas por diversas actividades antropogénicas que conllevan la pérdida de su calidad: relaves mineros, derrames de hidrocarburos, uso de agroquímicos para la agricultura, desechos sólidos de las ciudades y desechos de transformación de los cultivos de uso ilícito como la coca.

El GEO Amazonia sostiene que la propia deforestación en la zona puede afectar el clima regional. Si la pérdida de bosque excede el 30% de la cobertura vegetal, la inhibición de las lluvias se volverá más fuerte, lo cual generará un círculo vicioso que favorece la quema de bosque, reduce la liberación de vapor de agua y aumenta las emisiones de humo a la atmósfera, con la consecuente reducción de precipitaciones.

Debido a esta deforestación, la Amazonia está configurándose progresivamente en una importante contribuyente a la emisión de gases de efecto invernadero.
La publicación recoge los resultados del estudio Nepstad (2007) que proyecta que para 2030 el bosque húmedo amazónico podría estar desforestado en un 55 por ciento, cuyas consecuencias podrían convertir a gran parte de la Amazonia en una sabana antes que concluya el siglo XXI.

Fotografía

Comunidade Nova Esperança do povo Baré. Rio Cuieiras, afluente do Rio Negro, Amazonia, Brasil
Galería de Zanini H.

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